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POR LIBRE

Manual para matar a la oposición

Joaquín Vila
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directorelimparciales/8/8/20
domingo 01 de marzo de 2015, 19:09h

En España, en las cuatro esquinas del Congreso de los Diputados y ante los micrófonos de algunas tertulias periodísticas se ha armado una histriónica escandalera porque Rajoy llamó a Pedro Sánchez “patético”, después de que éste le tildara de “sinvergüenza y mentiroso”. El presidente del Gobierno perdió los nervios, algo inusitado en él, alterado por las docenas de descarnados insultos personales, por los alaridos, por la agresividad de la verborrea envenenada del líder de la Oposición. ¿Y qué? En el Parlamento británico los insultos, las broncas, las trifulcas verbales retumban en los muros del Palacio de Westminster; y nadie se despeina, ni siquiera se descolocan las blancas pelucas de los lores. Todo lo contrario: Inglaterra está considerada la madre de todos los Parlamentos. La lucha por el poder suele resultar encarnizada y el Parlamento es el “ring”. Así ocurre, y hasta resulta divertido, en las democracias plenas como España y el Reino Unido.

Esa lucha por el poder que ejercen todos los Gobiernos y partidos políticos del mundo puede desatar la violencia verbal en los Parlamentos. Allí se dirimen y se confrontan, con más o menos pasión, las propuestas e ideas de los gladiadores. Es el circo romano en versión parlamentaria. Todo un espectáculo democrático.

Pero en los países gobernados por sátrapas y dictadorzuelos, la violencia no es solo verbal, sino física, real. En Venezuela, a los miembros de la oposición no se les acusa de ser patéticos. Se les encarcela y tortura. El totalitario régimen bolivariano se inventa complots internacionales o supuestos intentos de golpe de Estado para aniquilar sin metáforas a cualquier ciudadano que se atreva a plantar cara a Maduro y sus secuaces en un intento desesperado de tapar la realidad: la inestabilidad social y la pobreza de la población por la economía resquebrajada, la espiral de la devaluación (la inflación supera el 60 por ciento), el desabastecimiento, la inseguridad, los abusos de las fuerzas armadas y policiales.

El opositor Leopoldo López cumple ya un mes encarcelado en una celda de cuatro metros cuadrados, torturado y aislado por el “delito” de denunciar los abusos de poder del régimen. El alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, fue detenido recientemente por un escuadrón militar en su propio despacho, golpeado, zarandeado como un perro y encarcelado. Un manifestante de 14 años fue asesinado por los disparos de la policía por acudir a una manifestación contra el Gobierno. La represión campa a sus anchas y la impunidad supera el 90 por ciento. Los medios de comunicación están controlados por el Estado o sobreviven sorteando la censura bajo la intimidación del poder. Tampoco existe la libertad de expresión.

Pero aquellos que se llevaron las manos a la cabeza por la trifulca entre Rajoy y Pedro Sánchez callan ante la tiránica actuación del régimen venezolano. El Parlamento Europeo ha votado una resolución en la que se condenaba la represión de los derechos humanos en Venezuela. El 75 por ciento de la Cámara votó a favor. Y, como no podía ser de otro modo, los europarlamentarios españoles que se opusieron a la aprobación del texto fueron los miembros de Podemos (los más indignados por la corrupción y la falta de libertades en España) y los cuatro gatos que quedan en IU.

Conviene reproducir solo algunos párrafos del texto de la resolución: "Considerando que el líder de la oposición, Leopoldo López, fue detenido arbitrariamente; que, desde su detención, ha padecido torturas físicas y psicológicas y se le ha sometido a un régimen de aislamiento;

Considerando que dirigentes estudiantiles como Sairam Rivas, presidenta del Centro de Estudiantes de la Escuela de Trabajo Social de la Universidad Central de Venezuela, Cristian Gil y Manuel Cotiz, han sido retenidos injustamente durante más de 120 días en dependencias del Servicio Bolivariano de Inteligencia, y se les han practicado torturas y tratos degradantes en relación con las protestas ocurridas entre febrero y mayo de 2014, siendo acusados de los delitos de instigación a delinquir y uso de menores para la comisión de delitos;

Considerando que, el 20 de octubre de 2014, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra'ad Al Husein, expresó su preocupación por la detención de manifestantes y solicitó la liberación de todos los detenidos por ejercer su derecho a la protesta pacífica; que, el 8 de octubre de 2014, el Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria de las Naciones Unidas calificó la detención de Leopoldo López de ilegal, arbitraria y motivada por sus opiniones políticas, y pidió su liberación, así como la de todos quienes siguen detenidos arbitrariamente…”

Vistos estos considerandos, el Parlamento proponía una resolución que incluyera los siguientes términos:

“Condena rotundamente la persecución política y la represión de la oposición democrática, las violaciones de las libertades de expresión y de manifestación, y la existencia de censura en los medios de comunicación y páginas web;

Condena rotundamente el uso de la violencia contra los manifestantes; expresa sus sinceras condolencias a las familias de las víctimas; pide a las autoridades de Venezuela que investiguen esos crímenes y exijan responsabilidades a sus autores sin dejar margen alguno a la impunidad;

Pide a las autoridades venezolanas que desarmen y disuelvan inmediatamente a las asociaciones y los grupos armados descontrolados progubernamentales, y que pongan fin a su impunidad;

Pide al Gobierno de Venezuela que cumpla su propia Constitución y sus obligaciones internacionales en lo que respecta a la independencia judicial, los derechos de libertad de expresión, asociación y reunión pacifica, así como al pluralismo político, dado que constituyen elementos fundamentales de la democracia, y que vele porque no se castigue a las personas por ejercer sus derechos de reunión pacífica y libertad de expresión".

Un texto impecable que cualquier demócrata estaría obligado a apoyar. Pero los que van a regenerar España parecen estar de acuerdo en que, por ejemplo, en Venezuela se castigue a las personas que ejercen sus derechos de reunión pacífica y libertad de expresión. Y también les debe parecer bien que encarcelen y torturen a los líderes de la Oposición. Bueno, lo que más les gusta del régimen venezolano son los millones de petrodólares que han ingresado en las cuentas de Monedero y cía.

Como también les debe parecer bien que en Rusia, uno de los líderes de la Oposición, el ex viceprimer ministro con Yeltsin, Boris Nemtsov haya sido asesinado de cuatro disparos en el centro de Moscú por unos desconocidos que nadie aspira a descubrir. Casualmente, lideraba los movimientos ciudadanos contra la guerra de Ucrania orquestada desde el Kremlin y había amenazado con revelar pruebas de la participación directa de Moscú en el conflicto. También había distribuido miles de folletos contra la corrupción del régimen, la represión, la censura. Era el enemigo público número uno de Putin. Y eso, el nuevo zar, el veterano agente del KGB no lo consiente. Porque en Rusia, como en Venezuela, tienen una consigna: matar a la oposición. Es el sistema más seguro para perpetuarse en el poder. Sin oposición no hay democracia, ni libertad. Pero, para algunos, lo grave ocurre en España, donde el presidente del Gobierno llama “patético” al líder de la oposición. Eso sí que es atentar contra la democracia y la libertad.

Joaquín Vila

Director de EL IMPARCIAL

JOAQUÍN VILA es director de EL IMPARCIAL

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