terrorismo
El MI5 teme la utilización de personas con discapacidad psíquica como terroristas suicidas
domingo 25 de mayo de 2008, 11:49h
Según la policía, el caso protagonizado por Nicky Reilly, que está siendo interrogado en relación con una explosión en un restaurante de Exeter, puede apuntar a una nueva estrategia terrorista consistente en emplear a personas con discapacidad psíquica para sus fines.
Un funcionario de la lucha antiterrorista ha comunicado al periódico que el servicio secreto trata de averiguar hasta qué punto Reilly, de 22 años, fue manipulado por un militante de "Al Qaeda". Reilly es un converso al islam que pasó algún tiempo en un hospital psiquiátrico, tiene la edad mental de un niño de 10 años, y sufre supuestamente autismo y tal vez también esquizofrenia.
Los servicios de inteligencia británicos creen que Al Qaeda puede haber importado esa táctica de Irak, donde se ha utilizado a ese tipo de personas con efectos devastadores. Así, el pasado febrero, un suicida en silla de ruedas mató a un general iraquí en Samarra, al norte de Bagdad.
Anteriormente, dos mujeres, que padecían el síndrome de Down, actuaron como correos de una bomba en Bagdad que mató a cerca de un centenar de personas. Según el MI5, las personas con discapacidades mentales no sólo son más fácilmente manipulables sino que despiertan al mismo tiempo menos sospechas, sobre todo, si son conversos de raza blanca como es el caso de Reilly.
Según la policía, Reilly, un joven con aspecto de gigante, tenía tres bombas de fabricación casera -a base de sosa cáustica, parafina y clavos-que se cree que pudo construir siguiendo instrucciones por internet. Uno de los ingenios explotó en los servicios del restaurante e hirió a Reilly en la cara. La policía afirma que poco antes de la explosión, Reilly, que cambió recientemente su nombre por el de Mohamed Rashid, recibió en su teléfono móvil un mensaje de aliento.
La policía interroga también a otros dos hombres detenidos el pasado viernes en un café de la localidad de Plymouth.