TRIBUNA
PSOE y Podemos en Andalucía
sábado 07 de marzo de 2015, 19:29h
Sin encomendarse a Dios ni al diablo Susana Díaz convocó elecciones anticipadas que nadie sabe cómo terminarán. El número de indecisos en las encuestas es tan alto que hace imposible cualquier previsión razonable. No obstante, los más pesimistas consideran que entraremos en un largo período de ingobernabilidad, Andalucía será el ensayo previo de la fase inestabilidad generalizada que vendrá después de las elecciones generales de 2015; por el contrario, otros, vinculados a las nuevas fuerzas políticas que concurren por primera vez a estos comicios, consideran que habrá una renovación de la política andaluza, que marcará el inicio de una gran transformación que se operará a finales de este año. Desaparecerá definitivamente el bipartidismo y entrarán nuevos actores políticos en el parlamento andaluz. O sea, Susana Díaz habría fracasado al convocar elecciones anticipadas, porque no lograría la mayoría absoluta.
Pero, independientemente de la cuestión de si este adelanto electoral beneficiará o no al PSOE, yo tiendo a creer que en el mejor de los casos ni siquiera servirá para salvar el pellejo político de Susana Díaz, me parece que la fuerza política que mayor rentabilidad sacará en estos comicios es Podemos, sencillamente, porque se le ha posibilitado medir sus fuerzas quizá en su momento de mayor esplendor mediático. Y, por otro lado, porque son, sin duda alguna, los políticos profesionales de Podemos los mejor preparados para sacar beneficios de la situación de “aparente” caos en la que entrará Andalucía después de las elecciones. Además, nadie mejor que los líderes de Podemos, agitadores profesionales de la ira y el resentimiento, para sacar réditos electorales de las masas que desprecian a los gobernantes.
A Podemos, pues, se le ha dado la gran oportunidad de participar en unas elecciones que nadie había previsto hace unos meses y, sobre todo, puede poner a prueba antes de las elecciones generales su principal estrategia que no es, como acostumbraban los revolucionarios clásicos, la realización de un plan concebido tan sesuda como racionalmente en los laboratorios políticos de las universidades o de sus famosos “tanques del pensamiento” (programas de televisión y círculos de discusión). Nada de eso es el leitmotiv de Podemos. No son gentes de convicciones revolucionarias a la antigua usanza, entre otras razones, porque son lo suficientemente inteligentes como para darse cuenta de que falta un ingrediente básico en España actual para que vivamos una situación revolucionaria. Falta, en efecto, la violencia.
La gente desprecia a los gobernantes, hay un descontento y malestar generalizado con las instituciones, pero no hay violencia en la calle. La cohesión social de España es, por fortuna, fuerte. No asistimos a una experiencia revolucionaria, a pesar de todos nuestros malestares sociales, económicos y políticos. Por eso, precisamente, el eje de acción institucional de Podemos será estrictamente político, o sea, participarán, como si de un partido clásico se tratara, en el chalaneo, la negociación y la transacción entre las diferentes fuerzas políticas que entren en el parlamento andaluz. Podemos, sin embargo, dejará claro los grandes temas que defiende, sin entrar en los temas concretos o intrincados, para llegar a acuerdos con otras fuerzas políticas que, en Andalucía, será en primer y fundamental lugar el PSOE. Podemos es un partido político capaz de sumergirse en el locus vertiginoso e irracional de las ideas políticas, o sea en la praxis política, para extraer de ahí el principal impulso para llegar a acuerdos con el PSOE. Podemos, sí, puede ser en Andalucía el partido mejor parado de todos los que se presentan por una sola razón: obtendrán representación suficiente no sólo para hacer ruido en la institución, sino para dar su apoyo y clarificar los sin-sentidos del PSOE que, según todas las encuestas, podría sacar la mayoría para gobernar con pactos puntuales con otros partidos.
Si Podemos le prestara su apoyo al PSOE, por muy puntual y tasado que ese respaldo fuera, correría un peligro grave de caer en una contradicción sin solución: el Partido que surgió contra la casta y la corrupción, Podemos, estaría dándole su apoyo, por un lado, al mayor partido de la casta andaluza, el PSOE llevan gobernando 35 años ininterrumpidos en Andalucía, y, por otro lado, Podemos sería el principal suministrador de energía al partido que ha hecho de la corrupción un metasistema para que funcione el sistema político. Terrible. Pero así son las contradicciones de la política. La alternativa de Podemos es sencilla: o política, con todas sus contradicciones, o actitud revolucionaria hasta llegar hacer ingobernable el parlamento andaluz.