www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

EXPOSICIÓN EN EL MUSEO REINA SOFÍA

El arte de coleccionar a Picasso, Gauguin o Van Gogh

Elena Viñas
x
elenavinaselimparciales/11/5/11/23
jueves 19 de marzo de 2015, 10:12h
Actualizado el: 22 de marzo de 2015, 16:52h
Un total de 62 obras procedentes de dos colecciones privadas del Kunstmuseum Basel forman parte de una exposición que el Museo Reina Sofía dedica al fenómeno del coleccionismo, el que hizo posible que familias acaudaladas europeas de principios del siglo XX contribuyeran al desarrollo del arte moderno adquiriendo obras de Van Gogh, Cézanne, Chagall, Modigliani o Picasso.

El cierre temporal del Kunstmuseum Basel por la remodelación de sus instalaciones ha hecho posible que el Museo del Prado y el Museo Reina Sofía muestren hasta septiembre algunas de las piezas fundamentales de un museo que posee dos de las primeras colecciones privadas que surgieron en Suiza a principios del siglo XX: la Im Obersteg y la Rudolf Staechelin.

A las muestras Diez Picassos del Kunstmuseum Basel, en el Prado, y Fuego blanco. La colección moderna del Kunstmuseum Basel, en el Reina Sofía, hay que sumar una tercera exposición precisamente dedicada a estas dos colecciones en un intento del museo dirigido por Manuel Borja-Villel de “profundizar sobre el fenómeno del coleccionismo y destacar su centralidad en el entramado del arte moderno”.

La obra de arte se ha desarrollado “no solo como objeto de disfrute y conocimiento, sino como bien de intercambio y como elemento simbólico de posicionamiento social”, explica el museo.

De las 62 pinturas reunidas, solo tres han podido ser vistas antes en España: dos de Alexej von Jawlensky, Mystical Head: Head of a Girl (Frontal) y Abstract Head: Mysterium, en 1992; y Le jardin de Daubigny, de Vincen van Gogh.

Entre los trabajos expuestos figuran obras firmadas por nombres tan conocidos como Monet, Pissarro, Cézanne o Chagall, así como los menos conocidos Amiet, Hodler o Soutine: “Los casos de Hodler y Amiet, artistas suizos, son paradigmáticos en la medida en que, habiendo desarrollado parte de su carrera en París, se convirtieron en artistas de culto tanto en Suiza como internacionalmente”.

Ambas colecciones fueron creadas por dos coleccionistas amigos: Rudolf Staechelin (1881- 1946), quien comenzó a adquirir arte moderno a partir de 1914, y Karl Im Obersteg (1883-1969), quien hizo lo propio a partir de 1916. "Ambas colecciones muestran puntos en común, si bien denotan la especificidad del gusto de cada uno de sus impulsores", explica el Reina Sofía, que añade que "mientras las primeras adquisiciones se centraron en artistas modernos suizos, en adelante entraron a formar parte de sus inventarios obras de autores como Picasso, Van Gogh o Chagall".

El jardín de Daubigny, fechada en 1890, año de la muerte del pintor, es una de las obras más destacadas de cuantas han sido reunidas en el recorrido, en el que es posible apreciar los cambios de estilo que experimentó Cézanne en su búsqueda del análisis de la realidad, precedente del cubismo. Basta con comparar La casa del doctor Gachet en Auvers, de 1873, con Copa y manzanas, de 1879-1882.

De Van Gogh también ha sido incluido el retrato Cabeza de mujer, de 1887, perteneciente a su última etapa, cuando experimentó las posibilidades expresivas del color. El color es precisamente el protagonista del guiño de Kandinsky al fauvismo en Estudio de Murnau. Paisaje con iglesia, de 1909, un lienzo cuya factura nada tiene que ver con la abstracción que luego definiría su trayectoria y que estaba a punto de hacer acto de aparición. Un año después firmó la que él llamo su primera acuarela abstracta.

El motivo del arlequín, que tanto gustó a Picasso pintar, está presente en la exposición en el lienzo Arlequín con antifaz, de 1918, creado cinco años antes que El arlequín sentado o El pintor Jacinto Salvadó expuesto hasta septiembre en el Prado. Ambas obras remiten a un regreso fugaz del pintor a la figuración.

El expresionismo de Nolde en Hombre y mujer (mujer con abrigo de piel), de 1918, y la icónica figura femenina de Modigliani en Retrato de Madame Dorival, de 1916, comparte el protagonismo del recorrido con dos pinturas de Picasso que figuran en cada una de las dos caras de un mismo lienzo, aunque de factura dispar. Creadas el mismo año, en 1901, durante su etapa azul – dominada por cierto halo melancólico -, contrastan por la forma en la que ha sido aplicada la pincelada: enérgica y empastada en el caso de Mujer en el palco y precisa, en el de La bebedora de absenta.

Habrá que esperar hasta julio para que sea expuesto Nafea Faa Ipoipo (¿Cuándo te casarás?), un óleo de Gauguin de 1892 que ha sido comprado por la Autoridad de Museos de Qatar a Stechelin por 300 millones de dólares, lo que la convierte en la obra de arte más cara de la Historia.

Información sobre la exposición:

Lugar: Museo Reina Sofía

Fechas: del 18 de marzo al 14 de septiembre

Horario: de lunes a sábado y festivos de 10:00 a 21:00 horas / domingo de 10:00 a 14:15 (visita completa al museo) y de 14:15 a 19:00 horas (visita a la colección 1 y una exposición temporal) / martes cerrado

Entrada conjunta Prado / Reina Sofía: 18 euros

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios