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RENUNCIAN CUATRO MIEMBROS DEL CONSEJO DE DIRECCIÓN DEL PARTIDO

Crisis en UPyD: la diputada Irene Lozano cree que Rosa Díez debe dimitir

EL IMPARCIAL
martes 24 de marzo de 2015, 10:36h
Actualizado el: 25 de marzo de 2015, 09:07h
UPyD se encuentra en el momento más crítico desde su fundación. Dos de sus cinco diputados en el Congreso han abandonado el Consejo de Dirección, del que se han marchado ya una cuarta parte de los componentes. El resultado en Andalucía y la rueda de prensa de Rosa Díez de este lunes han terminado de enfadar a unos críticos que exigen la dimisión de la líder y la alianza con Ciudadanos.
Rosa Díez, en la rueda de prensa de este lunes. Efe
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Rosa Díez, en la rueda de prensa de este lunes. Efe

La diputada de UPyD Irene Lozano cree que Rosa Díez debería dimitir. Lo ha manifestado en la Cadena SER este martes. Horas antes, tanto ella como su compañero de escaño Álvaro Anchuelo renunciaban a seguir siendo parte del Consejo de Dirección del partido, decisión a la que se han sumado otros dos miembros más de la cúpula, Rodrigo Tena y David Andina.

En paralelo, Toni Cantó, que no es parte de este órgano, se sumaba a la denuncia y en redes sociales calificaba de "decepcionante" la rueda de prensa de su líder este lunes por la tarde, en la que los críticos esperaban si no su marcha sí al menos una mayor autocrítica. "La dirección del partido debe responsabilizarse de las decisiones que nos han traído aquí", lamenta el dirigente valenciano.

El principal punto de fricción, como ya lo fue en el adiós del cabeza de lista a las europeas, Francisco Sosa Wagner, entre otros, es la negativa de Díez a una alianza con Ciudadanos, formación meses atrás de menores aspiraciones que la magenta y que hoy ocupa el primer plano en la pugna por el centro.

Tras las andaluzas, con 9 escaños para Juan Marín (Ciudadanos) y ninguno para Martín de la Herrán (UPyD), incluso con menos votos que en 2012, Díez no ha pasado de reconocer el mal resultado y se ha reafirmado en la gestión de las siglas, en las que aún cuenta con mayoría, más aún con cada deserción, en goteo desde prácticamente el comienzo de la andadura, en 2007.

Desde los inicios, Díez pelea por negar que UPyD sea personalista, que se haga lo que ella dice, que se expediente al discrepante. En este momento tiene la batalla perdida y el partido, en descomposición. Y lo más grave: sin espacio político. A tenor de las urnas en Andalucía y de los sondeos en el resto de territorios, Ciudadanos aspira a barrer lo que tanto ha costado levantar.

O puede haber reacción. Para los descontentos, la únicas opciones son la comunión con Albert Rivera -pero sospechan que Díez no quiere compartir protagonismo-, o la dimisión de quien fundó un partido clamando por la renovación, la democracia interna en las formaciones o -fue hace ocho años- la limitación de mandatos y la demonización de quienes no saben vivir fuera de la política.

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