El Mundo afirma que “Rajoy ataca a Ciudadanos pero sus barones ya plantean pactos”. Habla de Aguirre, Cifuentes, Bauzá, Monago y Fabra. Mientras tanto, “Génova prepara nuevos cambios en la Ley del Aborto para ganarse a los provida”. La foto es para uno de los 11 yihadistas detenidos por los mossos, con un titular que destaca que cinco de ellos eran españoles conversos. Dos entrecomillados sobre la debacle de UPyD: Irene Lozano: “UPyD no ha escuchado a sus votantes”; Andrés Herzog: “Ni siquiera Rosa Díez es imprescindible”.
Luis María Anson denuncia que los partidos políticos son “jueces y parte en el saqueo” de dinero público. Tras repasar algunas de las subvenciones que reciben, lamenta: “Todo es poco para la voracidad de los partidos políticos, que se regenerarían democráticamente si aprobaran en el Congreso de los Diputados una ley que estableciera que ‘ningún partido político, ningún sindicato, podrá gastar un euro más de lo que ingrese a través de las cuotas de sus afiliados’. Pero eso sí que es el sueño de una noche de verano”.
En editoriales, El Mundo propone a Rosa Díez que “facilite que los talentos de UPyD sobrevivan en Ciudadanos”. Expone: “El espacio que contribuyó a abrir UPyD con su valiente reformismo ha sido ocupado por un actor más atractivo para el votante que ha seducido a personalidades como Luis Garicano y Manuel Conthe, responsables del interesante programa económico de Ciudadanos. Es tarde para UPyD, pero no para sus ideas y sus talentos. El congreso que facilite la fusión o coalición (al estilo CiU) debe celebrarse cuanto antes”.
La Razón afirma que “Nous Catalans da cobijo al islamismo radical”, y añade que “cinco de los once yihadistas detenidos en Cataluña son españoles conversos”. Explica que El Harrak, mano derecha del salafista expulsado de España Noureddine Zieani, participa en el Espai Catalano-Marroquí de la fundación independentista. En el faldón, “La UDEF ratifica que Puig vio en marzo y julio al empresario francés al que pidió comisiones”. Más cosas: “Rajoy prevé que el empleo crezca 800.000 puestos hasta las generales”; “La defensa de la Infanta Cristina: ‘Firmaba sin pedir explicaciones”; y “Tsipras abre con Putin ‘una nueva primavera’ tras el fracaso en la UE”.
Martín Prieto dice de Rosa Díez que “cuenta con una dilatada biografía política caracterizada por la arrancada de caballo y la parada de burro, con lo que era previsible que acabara descabalgando en un salto por encima de las orejas del rucio. Para el opinador, “la crítica más poderosa la tiene dentro, y es que le perjudica no ya su ambición sino su carácter autoritario manifestado hace años cuando intentó encausar al santo de Antonio Mingote por una viñeta que no le dio la gana de entender”.
El País lleva que “Rajoy confía en ir a las elecciones con un total de 800.000 empleos” y que el presidente calcula que el dato del paro en noviembre será mejor que el que heredó de Zapatero. La foto es para los yihadistas detenidos que “preparaban un atentado en Cataluña”. También en portada, “El ‘holding’ de Villarejo tiene inmuebles por 14 millones” y una entrevista con Rosa Díez.
A El País no le agradan las negociaciones en torno a la investidura de Susana Díaz. Sus editorialistas creen que “Andalucía necesita pactos basados en un nuevo proyecto, no en ajustar cuentas con el pasado”. Sostienen: “¿De qué sirve obtener esas dos dimisiones -Chaves y Griñán- si no se consigue que cambien los usos y costumbres de gobernanza en Andalucía? Sería mucho más razonable que los representantes de las dos fuerzas políticas emergentes -Podemos y Ciudadanos- plantearan reformas de presente y futuro, en vez de buscar triunfos sobre el pasado. Es la hora de la regeneración y para ello hay que cambiar tanto la forma de gobernar como la de negociar acuerdos. En Andalucía y en el conjunto de España”.
ABC va con el Encuentro Financiero que organizaba, y con unas declaraciones de Luis María Linde: “Ha sido sentido común y patriotismo, no austeridad”. Asegura que el gobernador del Banco de España defiende con inusual vigor las reformas del Gobierno ante la cúpula financiera.
Isabel San Sebastián e Ignacio Camacho escriben sobre la imputación de Juan Fernando López Aguilar. La primera destaca que lo sucedido “pone de relieve la doble vara de medir con la que actúa la justicia española dependiendo de quién sea el justiciable” ya que, puntualiza, “de acuerdo con la ley que él mismo impulsó, la mera existencia de una denuncia por presunta agresión a su pareja habría debido suponerle una detención policial. Camacho recuerda que “si López Aguilar es inocente, la falsa denuncia rencorosa se habría colado por una flagrante rendija de su propia ley”. El periodista detalla una serie de “paradojas antipáticas” tras las que concluye que “todo es vidrioso, desagradable y perturbador”, pero “la consecuencia de clasificar la realidad en dogmáticos compartimentos estancos”.