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DE LOS ISRAELÍES TAL GRANIT Y SHARON MAYMON

La fiesta de despedida, sorprendente cuento agridulce sobre la vejez y la muerte

viernes 17 de abril de 2015, 01:03h
La fiesta de despedida, sorprendente cuento agridulce sobre la vejez y la muerte

Este viernes llega a las salas españolas el último trabajo de los realizadores israelíes Tal Granit y Sharon Maymon, La Fiesta de despedida, una historia sobre el amor, la amistad, la vida y la decisión de la muerte que se desarrolla en una residencia de ancianos.

Hay dos cosas extremadamente especiales en el último trabajo del tándem formado por los realizadores israelíes Tal Granit y Sharon Maymon (Summer Vacation, Matar a un abejorro y Mortgage). Por un lado, el arrojo de poner en imágenes el espinoso tema de la eutanasia sin cortes, sin elipsis amortiguadoras: la decisión de morir es solo el principio de una cascada de preguntas sobre el cómo, el cuándo o el dónde. Y la naturalidad, con su melancolía, su risa y su pausa, invade el proceso. Por otra parte, la acertada decisión de los también guionistas de reposar todo el peso de la trama en unos personajes septuagenarios que pelean en la recta final de su vida por seguir siendo dueños de sus decisiones. Así es La fiesta de despedida, dura y dulce a partes iguales, capaz de despertar el más explosivo cóctel de emociones.

Granit y Maymon han logrado hablar de la vejez desde la vejez, situando a un grupo de ancianos en el centro de la trama y sin ceder demasiado espacio a las siguientes generaciones –hijos, sobrinos, hermanos…-, a menudo convertidos en protagonistas del sufrimiento, el cansancio o la voluntad de sus mayores. En La fiesta de despedida, cinco amigos en una residencia de ancianos diseñan una “máquina de eutanasia” con la intención de ayudar a otro compañero, enfermo y con ganas de poner fin a su paso por el mundo. Cuando se corre la voz por el centro, otros residentes les piden el mismo punto y final programado.

La cinta conjuga con fluidez el drama, no ya de morir, sino de la consciencia de la muerte, de la asunción de un cuerpo que se rinde o de una mente que agota, con algunas notas cómicas medidas con destreza para no caer en la parodia. El humor que se desprende de algunas escenas es un humor emotivo, cuidadoso, extraído de la propia esencia del ser humano que encuentra alivio y refugio en la risa o la ironía. Además, La fiesta de despedida revisita la idea romántica del amor y la amistad como motor de las personas desde la perspectiva, no tan común en el cine, de la tercera edad.

Un importante elenco de actores israelíes brinda verdad a la película. Especialmente destacable es el trabajo de Ze’ev Revach, una cara muy conocida de la comedia cinematográfica en Israel y que deleita en La fiesta de despedida con una versatilidad que ya se le había reconocido en el teatro. Él es el líder del grupo, Yehezkel, y el personaje en el que confluyen las posiciones enfrentadas y aparentemente irreconciliables con respecto a la eutanasia. Junto a él, Levana Finkelstein, su mujer en la película, ofrece una magistral lección interpretativa que encoge las entrañas al tiempo que empuja a comerse la vida.

Con una realización inteligente y cuidada, que sorprende y activa en algunas secuencias rompedoras con la narrativa clásica de la cinta, La fiesta de despedida es una de esas películas que se dejan ver y pensar. Tras hacerse con el Premio del Público en el Festival de Venecia y la Espiga de Oro en la Seminci, llega a los cines españoles para no dejar indiferente.
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