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NOVELA

Edna O’Brien: Chicas felizmente casadas

domingo 26 de abril de 2015, 16:37h
Edna O’Brien: Chicas felizmente casadas

Traducción de Regina López Muñoz. Errata Naturae. Madrid, 2015. 272 páginas. 18 €


Por Pepa Echanove

El título y el diseño de la portada de este libro con aires «retro» recuerdan a aquellos manuales femeninos y moralmente correctos sobre la perfecta esposa y ama de casa, que tanto se prodigaban en los años cincuenta. Pero ya es sabido que de las apariencias no hay que fiarse. ¿Y de los matrimonios felizmente casados...?, puede que tampoco. La escritora Edna O’Brien (Tuamgraney, Irlanda, 1932) es una de las grandes figuras de las letras irlandesas, cuya carrera debutó con la novela Las chicas de campo (1960) y más tarde La chica de ojos verdes. Aunque no puede considerarse una saga, las mismas mujeres protagonistas Kate y Baba vuelven a aparecer en el libro que ahora nos ocupa, Girls in Their Married Bliss, recientemente traducido al castellano de la mano de Regina López Muñoz para la editorial Errata Naturae. O’Brien es asimismo autora de dos excelentes biografias de Lord Byron y James Joyce, así como de una obra de teatro sobre Virginia Wolf, por citar alguno de sus libros más relevantes.

Esta novela cuenta las aventuras y desventuras de los respectivos matrimonios de dos amigas de la infancia, y cómo evolucionan ellas en un contexto marcado por las normas sociales, la dependencia, las apariencias y la debilidad. Pasada la época inocente y llena de ilusiones asociada a su Irlanda natal, Kate Brady y Baba se reencuentran en Londres años después, poniendo igualmente a prueba la resistencia de su amistad durante la edad adulta, bajo el denominador común de la insatisfacción y la infidelidad. «Sólo entonces me parecía mínimamente satisfactorio el matrimonio: cuando me gastaba el dinero de mi marido»; «Los hombres son imbéciles para algunas cosas, y unos traidores para otras»; «Su marido le hizo pensar entonces en un pararrayos expuesto únicamente a los elementos, indiferente a las personas»; «Me despedí con un ‘Cuídate’, cosa rara viniendo de mí. Normalmente rezo por que se caiga de un andamio», son algunas de las despiadadas sentencias que la autora pone en boca de las protagonistas, narradoras en alternancia.

Es verdad que ellos, Eugene y Frank, los maridos en cuestión, no salen muy bien parados. A través de pequeñas anécdotas y manías que Kate y Baba van recordando a lo largo del relato, los hombres aparecen como personajes deshumanizados e insensibles. Esta especie de guerra de los sexos podría parecer superficial y un tanto cansina, además de anticuada, sin embargo la maestría narrativa de Edna O’Brien permite que, a medida que avanza la lectura, la balanza se incline del lado de ellos como «víctimas» de la frialdad, la amargura, la infelicidad y el profundo desapego de ellas. Y entonces observamos cómo el humor y la ácida ironía de la primera mitad del libro retoma un tono más serio y no menos desesperanzado, como una llamada urgente a la felicidad, simplemente al amor, sin nombrarlo: «La vida, a fin de cuentas, era un secreto con uno mismo»; «Días de solterona y noches de solterona sin más transgresión que la del insomnio y los sueños».

Más allá de las desavenencias conyugales y de cómo las resuelven con mayor o menor dosis de resignación o de rebeldía Kate y Baba, Chicas felizmente casadas, propone un no menos agudo análisis de la amistad en clave femenina, donde la soslayada mutua admiración y el cariño incondicional perdona todas las imperfecciones, las envidias, las traiciones y los viejos rencores.

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