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PABLO IGLESIAS, TARDE PERO BIEN

viernes 01 de mayo de 2015, 12:29h
En esta misma sección publiqué el pasado mes de febrero dos artículos titulados Pablo Iglesias...
En esta misma sección publiqué el pasado mes de febrero dos artículos titulados Pablo Iglesias y Monedero y A vueltas con Monedero, en los que propugnaba abiertamente la destitución del controvertido dirigente. Podemos no debía seguir soportando la carga del señor Monedero si quería mantener la ilusión despertada en amplios sectores de la sociedad española. El fardo Monedero era demasiado pesado para que lo aguantaran los hombros de Podemos. Durante tres meses la presencia del dirigente ha resultado devastadora para el partido de Pablo Iglesias. Tarde pero bien, la dimisión de Monedero, hábilmente forzada por su líder, ha devuelto el sosiego al partido.

El 2 de febrero escribía yo que “la generosidad de Iglesias debe encontrar su término, según muchos simpatizantes de Podemos, en Monedero. El daño que sus trapisonderías americanas están haciendo al partido es inconmensurable. Su agresividad amenazadora tampoco parece de recibo. Sin rasgarse las vestiduras, son muchos los que consideran imprescindible que Pablo Iglesias prescinda de Juan Carlos Monedero cuanto antes. Salvador Sostres ha escrito que “Monedero tiene en la mirada la guillotina jacobina, la checa republicana, el gulag estanilista y los campos de concentración”. Un sector cualificado de la opinión pública no considera exageradas las afirmaciones de Sostres. Más bien las com-parte. No quiero entrar en descalificaciones personales pero sí en el análisis de la difícil colaboración entre Pablo Iglesias y Juan Carlos Monedero. Rectificar es de sabios y las trampas de Monedero en sus negocios iberoamericanos exigen tomar medidas antes de que algún equipo periodístico de investigación -y hay varios actuando- publiquen reportajes devastadores para el crédito de Podemos. Se comprende que no será fácil para Pablo Iglesias tomar una decisión pero esas son las exigencias del liderazgo.” Hasta aquí lo que escribí hace tres meses. El tiempo y el desgaste sufrido por el partido ha aconsejado a Pablo Iglesias la liquidación de Juan Carlos Monedero, al que ha escabechado de forma hábil y contundente. Aunque un poco tarde