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DIARIO

Josep Pla: La vida lenta

domingo 03 de mayo de 2015, 16:42h
Josep Pla: La vida lenta

Edición y prólogo de Xavier Pla. Traducción de Concha Cardeñoso Sáez de Miera. Destino. Barcelona, 2015. 432 páginas. 21 €. Libro electrónico: 13,99 €

Por Ángela Pérez

La literatura española no se prodiga en diarios y dietarios, aunque existen notables excepciones de enorme interés. Una de ellas es, sin duda, Josep Pla. El autor catalán (Palafrugell, 1897-Llofriu, 1981) ha sabido otorgar al género unas señas de identidad propias, extrayendo de él todas sus posibilidades y dando cabida a la observación, la reflexión, el desahogo confesional, la narración…, que se entrelazan entre sí con absoluta naturalidad y maestría. Así, Pla consigue ir de la anécdota a la categoría en verdaderas obras maestras como El cuaderno gris, que le consagró como el mejor prosista de las letras catalanes del siglo XX.

En el sello Destino, Pla encontró a su editor definitivo, Josep Vergés, que publicó todas sus obras, así como artículos en el semanario Destino -que Vergés relanzó después de la Guerra Civil-, y con el que más allá de la relación profesional, mantuvo estrechos lazos de amistad, pese a ser Pla, según apuntó el propio Vergés, “un hombre muy complejo y difícil”. Ahora, en su catálogo, suma la aparición de textos inéditos del escritor, a través del volumen La vida lenta. Notas para tres diarios (1956,1957 y 1964), a cargo del profesor, filólogo, crítico literario Xavier Pla, quien también firma un interesante prólogo donde, en consonancia con su condición de especialista en la figura y la producción del escritor ampurdanés, encuadra a la perfección estas Notas. Unas Notas que, a pesar de esta modesta calificación, encierran una gran riqueza.

La vida lenta, sugerente título para el cual el editor se ha inspirado en la primera entrada del dietario de 1956, fechada el 1 de enero ( “Esta noche cuando volvía a casa (a las dos) a pie, con una tramontana fortísima en contra, pensaba que, a veces, la vida parece más larga que la eternidad”), enlaza con El viatge s’acaba y con Per acabar, entregas de la obra planiana en las que se incluían también notas referidas a los años entre 1965 y 1968. Nadie mejor que Xavier Pla para explicar el valor y la singularidad de las notas de Josep Pla, con palabras que pueden abarcar tanto los volúmenes antes publicados como el que ahora ve la luz: “Eran una increíble puerta abierta a su vida personal, un autorretrato seco y despiadado, una especie de ‘negativo’ de su vida literaria en el que se evidenciaba su otra cara, una vida privada mucho más compleja y amarga, como quizá no podía ser de otra manera”. Xavier Pla recuerda también con acierto como Josep M. Castellet supo ver cómo en la inmersión de Josep Pla en “la cruda cotidianidad” residía “la principal fuerza de aquellos cuadernos de notas”.

Esa misma fuerza se aprecia en La vida lenta, donde, entre otras cuestiones, tienen una especial relevancia las notas referidas a Aurora Perea Mené -a veces denomina simplemente A.-, el gran amor del escritor y su pasión erótica. Por ejemplo, el 23 de enero de 1964 consigna: “La obsesión de A. es permanente. ¿Cómo terminará todo esto?”, o el 16 de febrero: “A la vuelta, unas horas en la cama. Obsesión erótica con A.” Con Aurora, fallecida en Buenos Aires el 18 de julio de 1968, mantuvo Pla una relación intermitente, sobre todo epistolar, y repleta de aristas: “A. siempre en el pensamiento. Sensualidad de baja estofa”. Igualmente, destacan sus comentarios sobre la situación del país, enfangado en una degradación moral, y los que se ocupan del proceso de escritura de El cuaderno gris. En esencia, todo un festín para conocer mejor al solitario, aun teniendo una intensa vida social, de Llofriu, donde se enclava la masía que convirtió en su castillo, su refugio.

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