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El porqué de la huelga del fútbol y la guerra Villar-Tebas-Cardenal

lunes 11 de mayo de 2015, 12:04h
Tras meses de guerras internas y amenazas entre la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), la Liga de Fútbol Profesional (LFP) y el Gobierno –a través del Consejo Superior de Deportes (CSD)- provocadas por la no publicación de un decreto que permitiera la comercialización conjunta de los derechos de televisión, justo cuando llega el tan ansiado momento, la batalla entre Villar, Tebas y Cardenal no ha hecho más que recrudecerse.

El Real Decreto-Ley 5/2015, de 30 de Abril, de medidas urgentes en relación con la comercialización de los derechos de explotación de contenidos audiovisuales de las competiciones de fútbol profesional es una realidad desde el 1 de mayo, pero su publicación ha provocado que la RFEF y la AFE (el sindicato de futbolistas españoles) convoquen una huelga indefinida a partir del próximo 16 de mayo.

¿Qué ha provocado esta nueva reacción en la RFEF dirigida por Villar contra la LFP y el Gobierno? ¿Pretende un reparto más justo entre Primera y Segunda y que se incluya un fondo para los jugadores que no cobran como pretende la AFE? No, simplemente se trata de que Villar siga manteniendo su cortijo particular.

Con esta norma, la LFP controlaría la negociación de los derechos de Primera y Segunda y dejaría a la RFEF los de la Copa del Rey, por lo que su enemigo Javier Tebas lograría más cuota de poder. Por otro lado, ejerce presión contra el Gobierno por tratar de fiscalizar las ayudas públicas que llegan a la Federación y que siguen sin justificarse.

En este sentido, la RFEF no se esconde y de hecho no se corta en nombrarlas abiertamente como principales razones para la huelga en su comunicado público:

“La Junta Directiva ha repasado la situación de la disconformidad con (…) las inspecciones de la Agencia Tributaria y de la Seguridad Social a los clubes de futbol aficionado, que han obligado a abandonar sus puestos a una elevada cantidad de directivos modestos, alma verdadera de nuestro deporte; la situación de los requerimientos de reintegro por parte del CSD sobre gastos efectuados, desembolsados y justificados con destino y destinatarios finalistas para el fútbol aficionado (…) y también las continuadas injerencias del CSD, que obran en conocimiento de nuestra Federación Internacional (FIFA), y que han motivado una seria advertencia por parte del máximo organismo del fútbol mundial, comunicada al Gobierno de España”.

Por tanto, la del 16 de mayo no será una huelga por el bien del fútbol sino una muestra de fuerza para salvaguardar los intereses de un dirigente que lleva en el poder desde 1987.
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