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Cornada a Jiménez Fortes: "Ha tenido mucha suerte, dos centímetros más y no lo cuenta"

Efe
jueves 14 de mayo de 2015, 21:59h
Actualizado el: 15/05/2015 15:42h
Cornada a Jiménez Fortes: 'Ha tenido mucha suerte, dos centímetros más y no lo cuenta'
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Operado de urgencia.
El cirujano jefe de la plaza de toros de Las Ventas, el doctor Máximo García Padrós, encargado de dirigir la operación de Jiménez Fortes en la enfermería, ha señalado que el torero malagueño "ha tenido mucha suerte, dos centímetros más y no lo cuenta".

Jiménez Fortes fue la cara y la cruz del séptimo festejo de San Isidro de hoy en Las Ventas, en el que cortó una oreja de peso gracias a una valiente faena antes de resultar gravísimamente herido por el sexto, el cual le infirió una cornada en el cuello

"El pitón se ha quedado a nada de seccionar algún vaso importante. Ha entrado por las dos caras laterales del cuello, contusionando la vena yugular y la arteria carótida, sin llegar a romperlas; de lo contrario podríamos estar hablando ahora mismo de una tragedia" reconoció el galeno.

Ha dicho que el torero malagueño "ha entrado por su propio pie a la enfermería, presentando una herida por debajo del cuello de la camisa que le hacía que sangrara hacia afuera".

"Estaba consciente y le hemos dicho lo que le llevaba y lo que le íbamos a hacer en quirófano. Él quería incluso salir a torear, nos decía que le pusiéramos un punto que salía, pero era imposible", añadió el cirujano.

Jiménez Fortes presentaba dos heridas, "una amplia en la cara lateral del cuello de unos 10 centímetros de longitud y profunda, que disecaba el tiroides, el esófago y alcanzaba la zona vertebral; y otra en cara lateral izquierda que bordea parótida y alcanza ángulo de la mandíbula.

La intervención, que ha durado alrededor de 75 minutos y se ha realizado bajo anestesia general, ha consistido en "una exploración de la zona dañada, hemos ligado los vasos sangrantes y se ha dejado dos drenajes. Esta noche queda en la UCI de la clínica San Francisco de Asís a ver como evoluciona estas horas primeras, y mañana a ver si podemos pasarlo a una habitación", ha manifestado García Padrós.

"Le hemos dado un pronóstico muy grave en base a las complicaciones que pudieran surgir en las horas siguientes. No podemos decir que esté fuera de peligro aún. Hay que esperar, como también a los resultados de la analítica y de la placa de tórax que le van a realizar por la cantidad de contusiones y erosiones que llevaba también", apostilló Padrós.

Dentro de su amplia experiencia profesional como médico y como cirujano jefe de la plaza de Las Ventas, Padrós ha confesado que la cornada de Fortes le recordaba muchísimo a una que sufrió Joselito en 1987, "prácticamente idénticas" y, un año después, la de Campeño, aunque ésta se saldó de forma trágica al seccionar el pitón la carótida.


Había arrancado una oreja
No se merecía la tarde, y mucho menos Jiménez Fortes, el dramático final que tuvo.

El joven malagueño, que había arrancado una oreja de ley a su primero por una faena valiente y sincera a más no poder, sufrió una fortísima y espeluznante cornada en el cuello por el sexto, estampa que sobrecogió e hizo enmudecer las cerca de 18.000 almas que hoy llenaban la plaza en sus tres cuartos de aforo. Esta es la crudeza del toreo.

La imagen del torero sangrando por el cuello, las cuadrillas llevándole a toda prisa a la enfermería taponándole con una toalla la hemorragia evocó, y mucho, a la cornada que sufrió Julio Aparicio en 2010 en esta misma plaza. Recuerdos espantosos y estremecedores que hoy, desgraciadamente, sobrevolaron nuevamente por el cielo madrileño.

Menos mal que Madrid tiene un ángel de la guarda que, si no fuera por él, cuántos dramas se hubieran dado en los últimos años. Se trata del doctor Máximo García Padrós (y su equipo de once galenos más), una eminencia en cirugía taurina, un doctor en mayúsculas y poseedor de una manos milagrosas para salvar vidas.

Fortes fue, por tanto, protagonista de la tarde para lo bueno y para lo malo, pues además de la cornalón hay que apuntar que antes, en su primero, estuvo valiente como él sólo, con una quietud y una actitud de querer a toda costa para acabar arrancando una oreja de ley.

Y eso que el toro no fue nada fácil, un astado bruto y muy desclasado, que, menos mal que no anduvo sobrado de fuerzas. Fortes se fue a portagayola, signo inequívoco de que hoy venía a por todas a Madrid. Muleta en mano, y tras una apertura por estatuarios, no dudó ni un ápice en la cara del astado, y eso que el viento dificultaba más si cabe su quehacer.

No importaba. Madrid es Madrid, escenario no apto para precavidos; y si bien la faena careció de componente artístico -era imposible ligarle dos pases- la emoción por la firmeza mostrada fue de aúpa. Un tío jugándose la vida a carta cabal.

Las bernadinas finales, cambiando de pitón sobre la marcha y con el viento descubriéndole, fueron de infarto. Tragó más la plaza que él, o esa fue la impresión que dio. Espadazo a la primera, y oreja, premio merecido por lo trabajado y dispuesto que anduvo.

Ya está dicho que en el sexto, con el que volvió a irse a la puerta de chiqueros, no pudo agrandar su triunfo por culpa de la cornada sufrida durante la faena de muleta. El toro se le vino al cuerpo, encunándole y lanzándole por los aires, y una vez en el suelo volvió a hacer por él corneándole en el cuello y levantándole con el pitón dentro.

El resto de la corrida de Salvador Domecq y el remiendo de Fidel San Román que abrió plaza no sirvió lo más mínimo. Bruscos, desagradables e impresentables los titulares, y descastada la "raspa" de San Román.

Uceda y Silveti pasaron como dos ánimas. Mejor el mexicano, al menos en cuanto a disposición, pues Uceda estuvo mal hasta con la espada, la que siempre ha sido su arma infalible, que ya es decir.
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