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700 ALCALDES, LOS 700 GOLPES

viernes 15 de mayo de 2015, 12:11h
La repercusión de este artículo de Luis María Anson publicado en El Mundo ha suscitado infinidad...

La repercusión de este artículo de Luis María Anson publicado en El Mundo ha suscitado infinidad de comentarios en las redes sociales, en las conversaciones de radio y en los canales de televisión. Lo reproducimos a continuación.

“Arturo Mas mantiene enhiesto el rejón de muerte que aspira a clavar en todo lo alto a Mariano Rajoy tras el 24 de mayo. El presidente está agobiado por las encuestas. Si no modera el descalabro autonómico y municipal se puede encontrar con que algunos barones convoquen un Congreso Extraordinario. Se ha apresurado a proclamar que será el candidato del PP en las próximas elecciones generales y se pasa el día haciendo rayas en el agua. Ha conseguido un milagro en la economía. Ha sabido evadirse del rescate. Ha rebajado la prima de riesgo de 638 puntos básicos al entorno de 100. Ha embridado el déficit conforme a las exigencias de Bruselas, es decir, de Angela Merkel. Le está dando la vuelta al paro mientras los grandes indicadores económicos son ya flechas extraídas del carcaj de la economía y lanzadas al futuro. A pesar de tantos éxitos, las encuestas vaticinan unos resultados atroces para el PP.

Sin embargo, en Moncloa no se han enterado de que lo peor está por venir de la mano desdeñosa de Arturo Mas. Unas semanas después de que en Cataluña se elijan 946 alcaldes, más de 700, quizá, proclamarán en los plenos de los Ayuntamientos la independencia de Cataluña y declararán persona non grata a Felipe VI, Rey de España. Menudo órdago a la grande. Tal vez las cosas no salgan como Arturo Mas espera. Pero existe una alta probabilidad de que el dirigente catalán, que políticamente es un pobre hombre de cortos alcances, le propine a Mariano Rajoy un revolcón de época. La hemorragia de votos se le ha producido al Partido Popular no por la reforma laboral sino porque a un porcentaje considerable de los simpatizantes del partido le preocupa más la unidad de España que la solución de la crisis económica. Cinco siglos de Historia unida gravitan sobre el pueblo español. La desidia, la lenidad, la inoperancia con que Rajoy se ha enfrentado al órdago secesionista catalán han provocado la indignación de un sector considerable de la ciudadanía. Y de Aznar, por cierto.

Sería suicida no poner los pies en la realidad. Tras cinco largos siglos de Historia común, la unidad de España está en cuestión. Y no solo en Cataluña, porque tras el eventual secesionismo catalán se producirían en cascada las independencias de cuatro o cinco regiones más. A eso nos ha conducido la torpeza zapatética, la pasividad de Mariano Rajoy y la ligereza de Adolfo Suárez. José Luis Rodríguez Zapatero amparó un delirante Estatuto de Cataluña y, tras una negociación política de tú a tú con los terroristas, que ofendió la dignidad nacional, entregó el poder a los proetarras en Guipúzcoa; Rajoy se envolvió en el manto arriólico de no hacer nada porque el tiempo lo arregla todo; y Adolfo Suárez, obsesionado porque no le recordaran su largo pasado franquista de líder de Falange Española y de las JONS atendió sin medir las consecuencias aquella sandez de Clavero Arévalo y de Fernando Abril del café para todos.

El problema, en fin, para Mariano Rajoy no es el eventual descalabro del 24 de mayo. El problema empezará cuando 700 alcaldes catalanes le propinen 700 golpes en las partes más sensibles de la vida política española y las buenas gentes de nuestra nación se pregunten: ¿Adónde, pero adónde hemos llegado?”