El partido que nadie quiere, el castigo por haber fallado en el momento clave de la temporada. El CSKA, por permitir que Spanoulis dejara que su condición de máximos favoritos se quedara en un apelativo que les deprimiera aún más para esta cita; el Fenerbahce, con la condición contraria, de cenicienta, derribada por el anfitrión a ritmo de triple.
Así, tanto el experimentado Obradovic como su pupilo Itoudis debían gestionar las emociones de dos vestuarios derrotados y con pocas ganas de jugar por una simple cuestión de honor. En este sentido, la primera parte de este purgatorio baloncestístico dejó claro que fue el equipo turco el que aún vivía del recuerdo de lo que pudo ser y no fue.
El CSKA, sin tener que esforzarse demasiado, pasó por encima de su rival, que no paraba de cometer pérdidas (10 en los dos primeros cuartos), nulo en el tiro de dos (3 canastas anotadas de quince intentos) y desaparecido en el rebote (11 del Fenerbahce por 23 del CSKA). De esta manera, el equipo moscovita se iba al descanso doblando a su contrario (24-48).
El público del Barclaycard Center, a su vez, reflejaba con su escasa animosidad la importancia del envite. La numerosa afición turca –la mayor de las desplazadas a Madrid-, asistía en silencio al castigo. Sin embargo, el paso por vestuarios sirvió para provocar la reacción que necesitaba el equipo de Estambul.
A la vuelta, el Fenerbahce fue otro. Luchaba por el rebote como si no hubiera mañana y apretaba más en defensa a un CSKA incapaz de asimilar el cambio de su rival. Poco a poco, las diferencias iban acortándose. Los 24 puntos del descanso se convirtieron en 11 antes del último acto.
La afición turca se activó y haciendo honor a su fama llevó en volandas a los suyos a lo más cerca que estuvieron de la remontada. A cuatro minutos y medio del final llegó el primer empate del partido, a 70 puntos. La lucha se encarnizó pero el Fenerbahce sólo lograba igualar, nunca ponerse por delante.
Su jugador más enchufado, Goudelock –autor de 24 puntos-, quedó eliminado por faltas a minuto y medio del final. Con su paseo al banquillo se marchaban también las esperanzas turcas de lograr un tercer puesto en su primera Final a cuatro continental. El esfuerzo de la segunda mitad fue insuficiente para levantar la dejadez de la primera. El CSKA aprovechó la ventaja conseguida para llevarse el triunfo con un definitivo 80-86.
Andrei Kirilenko, la estrella que volvió de la NBA para retirarse bajo el palio de la gloria europea con el equipo del ejército ruso, deberá luchar por ganar la liga rusa si quiere despedirse con un último triunfo bajo el brazo.
- Ficha técnica:
80 - FENERBAHCE ULKER ESTAMBUL (13+11+31+25): Mahmutoglu (-), Sipahi (-), Bogdanovic (5), Bjelica (18) y Savas (-) -quinteto titular-, Goudelock (24), Zisis (12), Erden (8), Cetin (-), Zoric (8), Vesely (5) y Preldzic (-).
86 - CSKA MOSCÚ (27+21+18+20): Jackson (12), Weems (6), Kirilenko (5), Vorontsevich (3) y Kaun (9) -cinco inicial-, De Colo (17), Fridzon (9), Nichols (14), Markoishvili (1), Khryapa (2) y Hines (8).
Árbitros: Hierrezuelo (ESP), Lottermoser (ALE) y Latisevs (LET) Eliminado por faltas Goudelock.
Incidencias: Partido por el tercer y cuarto puesto disputado en el Palacio de Deportes de la Comunidad de Madrid (Barcaycard Center) ante unos ocho mil espectadores.