FERIA DE SAN ISIDRO
Oreja discutida de Manzanares y mala tarde de Perera y Padilla
Efe
viernes 22 de mayo de 2015, 23:56h
Actualizado el: 23/05/2015 00:07h
El diestro alicantino Jose María Manzanares le cortó una oreja muy discutida y protestada a un gran toro de la divisa de El Pilar, en la corrida de este viernes de la feria de San Isidro, que estuvo marcada también por las dificultades que el viento le añadió a la lidia.
Entre los que acudieron a la plaza a pitar a las figuras, pasara lo que pasara en la arena, y los que, por la misma regla de tres, lo hicieron para aplaudirlos a toda costa, Las Ventas volvió a ser el dividido foro de tantas tardes isidriles de gran expectación.
Durante los cuatro primeros capítulos de la corrida iban ganando los "negacionistas", esa minoría adusta que cree atesorar la titularidad de la cátedra y que se fue creciendo en su postura a medida que los toros flojeaban, las lidias se complicaban o las faenas no tomaban vuelo.
Pero en el quinto turno, al igual que en la tarde anterior, los festivos "positivistas" tuvieron por fin ciertos motivos para salirse con la suya, gracias a que José María Manzanares se encontró con el toro más completo de la corrida, en este caso un hondo cinqueño de El Pilar que embistió con entrega.
Aunque lo hizo así desde el primer momento, no lo aprovechó el alicantino con el capote, pero su cuadrilla se encaargó de elevar el entusiasmo con un desigual tercio de banderillas que se aplaudió con estruendo.
Con el ambiente a favor, Manzanares sufrió una fea colada del toro nada más abrir la faena, más por culpa del viento que por la condición del animal, que acudió a los cites siempre con franquía y entrega, pidiendo que le llevaran mecido en los vuelos de la muleta.
Tardó el torero en centrarse con él, molestado por el aire que sigue boicoteando este San Isidro, hasta que, entre sus amplias pausas entre tanda y tanda de pases, ligó algunas series estimables, más asentado y templado en los naturales que con la derecha, pero siempre con la sensación de que era el toro quien ponía más emoción y entrega en la faena.
Tras una estocada trasera, salieron de los bolsillos los pañuelos de los más aplaudidores, durante tanto tiempo retenidos, para que se concediera finalmente a Manzanares una oreja de escaso peso y que se protestó airadamente desde la trinchera contraria del tendido.
Ya con el segundo, un buen sobrero de Charro de Llen, había habido amagos de jalear con generosidad, y también replicados con pitos, una faena nada compacta y de escasa intensidad de Manzanares, que por un feo bajonazo se perdió la pañolada.
Miguel Ángel Perera tuvo otra tarde desangelada en Las Ventas. Su primero pareció un toro problemático, aunque en varias fases del trasteo el animal apuntó mucha clase por el pitón izquierdo cuando era toreado con suavidad y espacio en los cites.
El extremeño se debatió con él en una aleatoria sucesión de dispares soluciones técnicas que nunca tuvieron fruto, mientras que al sexto, noble y de poca transmisión, lo toreó mecánicamente y sin mayor convicción.
Por su parte, a Juan José Padilla, tal vez descentrado con el viento, se le vio desacertado toda la tarde, repitiendo errores en banderillas, amontonando pases enganchados con su primero y sin capacidad de resolución ante el flojo pero noble cuarto, con el que desistió demasiado pronto.