Una investigación del ICO ha determinado que el uso de braquiterapia el pacientes con cáncer de próstata de bajo riesgo cura el 95 por ciento de casos a los cinco años.
Los pacientes con
cáncer de próstata de bajo riesgo que se someten a tratamiento de
braquiterapia consiguen una curación del 95 por ciento a los cinco años. Así lo afirma un estudio del
Instituto Catalán Oncología (ICO) publicado en
Brachytherapy.
"El cáncer de próstata es el más frecuente en los hombres en Cataluña", cuenta en un comunicado el ICO, que señala que "se dan unos 5.000 casos nuevos al año, por encima del de colon y recto y el de pulmón". Según las proyecciones del Plan Director de Oncología, en 2020 se producirán unos 6.000 casos nuevos anuales.
A pesar de la elevada incidencia, "es un tumor de lenta evolución en la mayoría de casos, con una supervivencia del 84 por ciento a los cinco años".
Entre los pacientes afectados los hay que presentan un cáncer de bajo riesgo, es decir, explica el ICO, que las células cancerígenas "están confinadas en este órgano y no se ha diseminado, los niveles de antígeno prostático específico (PSA) son inferiores a 10 y la puntuación de Gleason es inferior o igual a 6 (esta escala mide el grado de malignidad de las células)".
Tratamientos
Cuando el enfermo es dignosticado, sus opciones son someterse a vigilancia activa sin intervenir, someterse a la extirpación de la próstata o de parte de ella, recibir radioterapia externa o braquiterapia.
"El tratamiento con braquiterapia consiste en la colocación de una fuente radioactiva- en este caso en forma de semillas de yodo-125-dentro o en la proximidad del tumor; la radiación que emiten destruye las células malignas. Esta intervención quirúrgica se hace una sola vez durante el tratamiento. Varios estudios han demostrado que la braquiterapia es la técnica que conlleva menos efectos secundarios (generalmente disfunción urinaria y/o sexual)".
El trabajo del ICO concluye ahora que la curación (es decir, el control bioquímico) a los cinco años es del 95 por ciento y , a los diez años, la supervivencia por causa específica (es decir, excluyendo las muertes por otras causas) es del 97 por ciento. Asimismo, se ha observado que los efectos secundarios son mínimos.