El cine mexicano es una potencia en auge que debe ser apoyada y protegida, sostuvieron este miércoles los participantes de
la gala de los premios Ariel, en la que
Güeros, de Alonso Ruizpalacios, fue elegida como la mejor cinta del año. La necesidad de un mayor apoyo de los exhibidores y el rechazo a las reducciones presupuestales centraron el discurso de varios de los premiados y de la propia presidenta de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC),
Blanca Guerra.
En el arranque de la gala, Guerra hizo un alegato de apoyo al cine nacional y dijo que la
cuota de pantalla de 10 % para las películas mexicanas, estipulada por ley, "ya no es suficiente". "Lo gritaremos hasta que las cintas mexicanas dispongan de un espacio digno para ser vistas por los mexicanos", apuntó la presidenta, quien aseguró que en México sólo se exhibe cine estadounidense, que "mediante distintas estrategias" lleva décadas "manipulando" al público mexicano.
La presidenta de la AMACC subrayó que hace falta
"voluntad política para lograrlo" y pidió al presidente de México,
Enrique Peña Nieto, que defienda la cinematografía nacional, que en 2014 logró 130 películas, muchas reconocidas en prestigiosos festivales internacionales.
Ganadora en 2014 del premio a la mejor ópera prima de la Berlinale,
Güeros es una muestra del éxito del cine nacional fuera de las fronteras mexicanas, que no se ve reflejado después en la taquilla. La cinta, que estaba nominada a 12 premios y partía como favorita de la noche, ganó finalmente
cinco galardones: mejor película, mejor sonido, mejor fotografía, mejor ópera prima y mejor director para
Ruizpalacios. Con el trasfondo de la huelga estudiantil de 1999 de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), esta "road movie" rodada en blanco y negro narra el encuentro entre Sombra y su hermano menor, Tomás, quien lo visita en la Ciudad de México tras algunos sucesos desafortunados en casa de su madre, y juntos emprenden un viaje.
La gala de la 57 edición de los premios del cine mexicano estuvo llena de reivindicaciones y varios de los premiados aludieron a los problemas por los que atraviesa el país por
la violencia, especialmente la desaparición de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa el pasado 26 de septiembre. En varios discursos señalaron que los jóvenes no son los únicos desaparecidos en el país y exigieron también la vuelta a la radio de la periodista
Carmen Aristegui, expulsada de la emisora MVS.
Entre las cintas más premiadas en esta ceremonia está
Cantinflas, dirigida por el mexicano Sebastián del Amo, que obtuvo los premios por mejor maquillaje, mejor vestuario y mejor diseño de arte. El mismo número de galardones obtuvieron
Las oscuras primaveras (mejor sonido, mejor música original y mejor edición) y
Obediencia perfecta. Esta última, que aborda los abusos sufridos por niños a manos de religiosos, ganó el premio al mejor actor revelación para
Sebastián Aguirre, al mejor guión adaptado y al mejor actor para Juan Manuel Bernal.
La mejor interpretación femenina fue para
Adriana Paz por
La tirisia, una cinta que también ganó el premio a la mejor coactuación masculina para Noé Hernández.
Nora Isabel Huerta ganó el premio a actriz revelación por
Seguir viviendo, mientras la mejor coactuación femenina fue para Isela Vega por
Las horas contigo.
Entre otras galardonadas de la noche, la multipremiada cinta argentina
Relatos Salvajes, de Damián Szifron, fue elegida por la AMACC como la mejor película iberoamericana. Mientras, el premio al mejor guión original fue para
Carmín Tropical, de Rigoberto Perezcano, y el mejor documental lo ganó "H2OMx".
El premio al mejor cortometraje documental fue para
El penacho de Moctezuma. Plumaria del México antiguo, de Jaime Kuri; el mejor cortometraje de ficción fue
Ramona, de Giovanna Zacarías, y el galardón por mejor cortometraje de animación fue para
El modelo Pickman, de Pablo Ángeles Zuman. El premio a los mejores efectos visuales fue para Charlie Iturriaga por
Visitantes y a los mejores efectos especiales para
El crimen del Cácaro Gumaro.Durante la noche, tres figuras de la cultura iberoamericana recibieron un breve homenaje póstumo: el escritor mexicano
José Emilio Pacheco, el colombiano
Gabriel García Márquez y el periodista mexicano
Vicente Leñero, todos ellos guionistas de varias películas.
El homenaje de este año, el
Ariel de Oro, fue para el técnico de efectos especiales
Miguel Vázquez y también para la productora
Bertha Navarro, quien pronunció un discurso sobre el papel del cine para narrar y ser testigo de lo que está pasando en México. "No podemos desperdiciar la oportunidad de ser responsables", dijo.