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Paciencia y perseverancia, claves para España

miércoles 10 de junio de 2015, 14:43h
El Partido Popular ha pasado de tener las cotas... Por José Carlos Rodríguez

El Partido Popular ha pasado de tener las cotas más altas de poder en España, con sendas elecciones en 2011 a ayuntamientos, comunidades autónomas y ambas Cámaras nacionales, a perder el poder en numerosas regiones y capitales. Además, ha perdido un tercio del voto, ha visto florecer dos nuevos partidos de ámbito nacional, y sólo un milagro hará que recupere la confianza que los españoles le dieron hace cuatro años.

Natixis hace un estudio sobre cuáles pueden ser las realidades que hayan motivado ese descontento, y cuál es el futuro de nuestro país si las políticas impuestas desde el gobierno no varían. Vamos con lo primero: ¿Qué ha llevado a los españoles a desconfiar del gobierno? El banco francés cita unas cuantas.

Desempleo: La tasa de paro cayó por debajo del 8 por ciento en 2007, y alcanzó el 27,16 en el primer trimestre de 2013. Ahora está en el 23,87 por ciento. Por lo que se refiere a la renta per cápita, en términos monetarios ha caído desde los poco más d 24.000 euros de 2008 hasta los menos de 23.000 de 2013, pero en los dos últimos años se ha recuperado.

También tiene en cuenta el gasto en Sanidad, Educación y Pensiones. Si asignamos un valor de 100 para el año 2012, ese gasto ha crecido hasta 130 en Educación, y más d 150 en Sanidad y Pensiones, en 2010. Sólo entonces empezaron los recortes. Pero hoy, tras siete años de recesión, el gasto en Educación está en 110, a niveles de 2006, y Pensiones y Sanidad en 130, niveles de 2007.

La deuda de las familias, que creció exponencialmente de 2002 a 2008, empezó a corregirse desde entonces, y lo hace de forma acelerada desde 2013; un importante esfuerzo que no han hecho las Administraciones Públicas, excepción hecha de los Ayuntamientos.

Todas las medidas de desigualdad muestran que ésta ha crecido en los primeros años de la crisis. El índice de Gini ha pasado de 0,31 a 0,34. El noveno decil de renta (es decir, si dividimos a los españoles en diez grupos iguales en número y los ordenamos por rentas, quienes están en el penúltimo tramo), genera una renta 3,46 veces superior al segundo decil. Si lo que hacemos es dividir por quintiles, el 20 por ciento que más renta genera lo hace 6,30 veces más que el 20 por ciento que menos genera. La desigualdad se ha acelerado en los primeros años de la crisis, pero en 2013, último año para el que hay datos, parece que se ha frenado esa tendencia.

Si a ello sumamos la corrupción generalizada, que el informe no deja de recoger, encuentra que es “comprensible” que los electores hayan actuado como lo han hecho.

Pero antes de que salga el “apaga y vamonos” y “que el último en salir apague la luz”, hay que mirar también a otras cosas que están pasando ahora en la economía española. Los beneficios de las empresas después de pagar los impuestos, los intereses y los dividendos se han disparado desde la crisis, lo cual evidencia que las empresas se están reajustando para ser más productivas. De la mano de los beneficios ha evolucionado la tasa de financiación propia, que desde 2010 está por encima del 100 por cien.

Ese ajuste ha sido brutal en el sector de la construcción. El sector empleaba a un 12, un 14 por ciento de los españoles hasta 2008, y desde entonces no ha dejado de caer hasta el cinco y medio de finales de 2013. Pero el año pasado empezó a recuperarse. En el conjunto del mercado laboral, los costes unitarios seguían creciendo hasta 2009, pero desde entonces comenzaron a caer, mientras que la productividad per cápita, que caía en los años del boom, se recupera a un buen ritmo.

Una medida de la mejora en productividad es el stock de robots industriales por cada 100 empleos en el sector manufacturero. Alemania nos saca mucha ventaja, y ha seguido invirtiendo en estos bienes industriales intermedios: ha pasado de 1,37 en 2002 a 2,35 en 2014. En Francia han mejorado hasta 2010, y en Italia hasta 2011. El progreso en España ha sido muy pronunciado, de 0,64 en 2002 a 1,43 en 2014. En este año ha llegado a superar a Francia (1,18) y a igualar a Italia (1,48).

Como resultado, España ha ganado peso en las exportaciones, se recupera la inversión empresarial, el mercado inmobiliario se recupera, y crecen el empleo y el consumo de los hogares. El déficit público, muy grande todavía, se está reduciendo. Y tenemos superávit por cuenta corriente desde 2013.

En conclusión, “aunque es difícil en un país en el que la tasa de desempleo es del 23 por ciento, la mejor estrategia es la de la paciencia, para beneficiarse, año a año, del positivo desarrollo debido a la situación estructural favorable”, por el cambio de ciclo y por las tímidas políticas de reforma.

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