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LA CASA DEL NOBEL ACOGE UN ACTO EN RECUERDO DE SU AMISTAD

Vicente Aleixandre y Miguel Hernández se reencuentran en Velintonia

martes 16 de junio de 2015, 10:01h
Coincidiendo con el 80 aniversario del comienzo de la amistad entre Vicente Aleixandre y Miguel Hernández, la casa del Nobel en Madrid abre sus puertas por quinta vez en 31 años para recordar con una velada poética la estrecha relación entre ambos.
Arriba, Vicente Aleixandre y Miguel Hernández en una foto de grupo; abajo, el Nobel le dedica una foto al poeta alicantino. Foto: AAVA
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Arriba, Vicente Aleixandre y Miguel Hernández en una foto de grupo; abajo, el Nobel le dedica una foto al poeta alicantino. Foto: AAVA

Desde 1984, la casa de Vicente Aleixandre en Madrid ha abierto en cuatro ocasiones. Lo hará una vez más este viernes en un acto a las 21:00 horas en recuerdo de la relación del Nobel con Miguel Hernández, uno de los muchos poetas que visitaron durante años su vivienda en busca de consejo y cobijo cultural.

Se leerán textos de Aleixandre dedicados al poeta de Orihuela, así como el contenido del epistolario aleixandrino recientemente publicado y algún poema del autor de El rayo que no cesa. Participarán Carmen Linares, Javier Lostalé, Juan Carlos Maestre, Vicente Molina Foix, Miguel Molina o José Sacristán, quien pondrá voz a la elegía En la muerte de Miguel Hernández. Además, está previsto que Luis Eduardo Aute cierre la velada con una actuación.

La primera vez que ambos poetas coincidieron fue en el hogar del Nobel, en Velintonia 3 – hoy calle Vicente Aleixandre -. “Se conocieron en la primavera de 1935, a finales de abril o principios de mayo”, cuenta a este periódico Alejandro Sanz, presidente de la Asociación de Amigos de Vicente Aleixandre.

A partir de entonces, Hernández lo visitó con frecuencia, lo que condujo a una “profunda y fraternal amistad”, que había dado comienzo tras pedir al Nobel por carta un ejemplar de La destrucción o el amor.

Yo adivino en ti al escritor que escribe saturado de futuro. Tuyo es el porvenir. (Aleixandre a Hernández)

De aquella íntima relación dan cuenta los textos que ambos se dedicaron. Además de En la muerte de Miguel Hernández, Aleixandre escribió tres ‘encuentros’, como los define la asociación que lleva su nombre: Evocación de Miguel Hernández, Una visita y Miguel Hernández: nombre y voz. El poeta alicantino, por su parte, incluyó una extensa dedicatoria a su colega en Viento del pueblo y escribió la Oda entre arena y piedra a Vicente Aleixandre.

Precisamente, la semana pasada, fue presentado De Nobel a novel. Epistolario inédito de Vicente Aleixandre a Miguel Hernández, un libro en el que han sido reunidas las 300 cartas que envió el Nobel al poeta. Algunas de ellas también serán leídas durante la velada.

El vínculo tan especial que debió haber entre ambos no solo es posible constatarlo por su obra, sino también por las fotografías que se conservan y que comparte con este periódico la asociación de amigos. En una, Aleixandre y Hernández posan junto a otros intelectuales mientras que en otra lo hace solo el Nobel junto a la tumba de su malogrado amigo, fallecido en 1942 como consecuencia de la represión franquista. En la última de ellas, un Aleixandre sedente comparte el protagonismo de la instantánea con un autógrafo suyo dedicado al de Orihuela.

Tú sabes de esto como yo. Tu corazón es de carne, y hay en la vena de tu poesía un latido que es comunión humana con otros corazones. Los poetas así, cuando cantamos nuestro[s] sentimientos no hablamos de nosotros, ¡no!; yo siento que por mí hablan muchos hombres que no escriben versos. (Aleixandre a Hernández)

Presente y futuro de Velintonia

El acto del viernes servirá también para reivindicar una vez más el hogar de Aleixandre como la Casa de la Poesía, una petición que ha sido elevada desde hace años a las autoridades locales y nacionales por parte de la asociación y de otros colectivos empeñados en rescatar del olvido un lugar de referencia para generaciones de escritores.

Lo dijo Pere Gimferrer en su discurso de ingreso en la RAE en 1985: “Para bien de todos espero y deseo que la casa se mantenga siempre como en vida del poeta y como ahora mismo a título de perpetuado monumento incólume a un gran escritor y a su generación [...] Hago, por si algún dia llegase a ser necesario, público llamamiento desde aquí en tal sentido a todos los amigos de Vicente y de la literatura y a las instancias públicas y privadas pertinentes para que así sea: es una responsabilidad que hemos contraído, es algo que a nosotros mismos nos debemos”.

Sin embargo, nada se ha avanzado desde 1984 y 1986, cuando murió el poeta, primero, y su hermana Conchina, después. Fue entonces cuando la casa quedó en manos de la familia hasta que en 2005, los herederos la pusieron a la venta.

Hace dos años, Sanz alertaba a EL IMPARCIAL de que una clínica había mostrado interés por el edificio, lo que supondría una intervención arquitectónica que desvirtuaría su identidad. Desde entonces, nada ha cambiado. “Lamentablemente no ha habido ningún avance importante”, explica Sanz al tiempo que matiza que hace unos meses Antonio Miguel Carmona, por entonces candidato a alcalde de Madrid, “se desplazó a Velintonia en compañía del candidato a la concejalía de Cultura para mostrarnos su interés por salvar la casa”.

Después de veinte años de lucha, la asociación pierde la esperanza de dar con una solución: “El interés por la cultura de la mayoría de nuestros representantes políticos deja mucho que desear por falta de sensibilidad, formación e interés. Salvar Velintonia 3 no es un capricho de un grupo de poetas. Debería ser una honrosa responsabilidad de nuestros gobernantes por el innegable valor histórico y patrimonial del inmueble”.

El acto, organizado también por la Fundación Cultural Miguel Hernández, la Fundación Gerardo Diego y la Caja Rural Central de Orihuela, contará con la asistencia de 200 personas que han solicitado su entrada hasta completar el aforo.

La estrecha relación de hermanos, amigos y la de guía literario que supuso la magnífica poesía de Aleixandre para Miguel Hernández permitieron a ambos "estar en el secreto" de sus vidas. Las cartas de Aleixandre a Miguel Hernández y a Josefina Manresa proporcionan claves humanas para disfrutar de afectos tan íntimos como poco difundidos. Estamos ante un ejemplo de vida, ante una amistad más allá de la muerte y ante un epistolario que abarca cincuenta años (1935-1984) de nuestra más reciente historia (Espasa).

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