Astrónomos del Observatorio Europeo Austral han dado con la galaxia más brillante del universo temprano, a la que han apodado con el nombre de CR7.
El Very Large Telescope del
Observatorio Europeo Austral, un equipo de astrónomos ha descubierto
la galaxia más brillante encontrada hasta ahora en el universo temprano, hallando además evidencias de que, acechando en su interior, hay ejemplares de la primera generación de estrellas.
"Estos objetos masivos, brillantes y puramente teóricos hasta ahora, fueron los creadores de los primeros elementos pesados de la historia, los elementos necesarios para forjar las estrellas que nos rodean hoy en día, de los planetas que las orbitan y de la vida tal y como la conocemos", cuenta el ESO al tiempo que añade que la galaxia recién descubierta,
apodada CR7, es tres veces más brillante que la galaxia distante más brillante conocida hasta ahora.
Los astrónomos han teorizado durante mucho tiempo sobre la existencia de una primera generación de estrellas — conocida por los astrónomos como estrellas de población III — que nacieron del material primordial del Big Bang: "Todos los elementos químicos más pesados (como oxígeno, nitrógeno, carbono y hierro, que son esenciales para la vida) se forjaron en el interior de las estrellas. Esto significa que las primeras estrellas debieron haberse formado a partir de los únicos elementos que existían antes de las estrellas: hidrógeno, helio y trazas de litio".
Estas estrellas de población III habrían sido enormes y habrían acabado explotando como supernovas después de tan solo unos dos millones años, pero hasta ahora "la búsqueda de la prueba física de su existencia no había encontrado ninguna evidencia clara".
Un equipo dirigido por David Sobral, del Instituto de Astrofísica y Ciencias del Espacio, la Universidad de Lisboa (Portugal) y el Observatorio de Leiden (Países Bajos), ha utilizado el Very Large Telescope (VLT de ESO) para mirar hacia el
universo antiguo, en concreto, "hacia un periodo conocido como reionización que tuvo lugar aproximadamente 800 millones de años después del Big Bang". En lugar de llevar a cabo un estudio profundo y limitado de un área pequeña del cielo, "ampliaron su alcance para producir el sondeo más amplio de galaxias muy lejanas jamás elaborado".
Un desafío para los astrónomos
Este amplio estudio se hizo utilizando el
VLT con ayuda del Observatorio W. M. Keck y del telescopio Subaru, así como del Telescopio Espacial Hubble de NASA/ESA. El equipo descubrió una serie de galaxias muy jóvenes asombrosamente brillantes. Una de ellas, bautizada como CR7 "era un objeto excepcionalmente raro, sin duda la galaxia más brillante nunca observada en esa etapa en el universo".
"El descubrimiento desafiaba nuestras expectativas desde el principio", afirma David Sobral, "ya que no esperábamos encontrar una galaxia tan brillante". Al descubrir la naturaleza de CR7 paso a paso, "comprendimos que no sólo habíamos descubierto la galaxia lejana más luminosa, sino que también nos dimos cuenta de que cumplía todas y cada una de las características esperadas de estrellas de población III".
Dentro de CR7 se encontraron cúmulos de estrellas más azules y un poco más rojas, "indicando que la formación de estrellas de población III había tenido lugar por oleadas, tal y como se había predicho". Lo que el equipo observó de forma directa fue la última oleada de estrellas de población III, "sugiriendo que tales estrellas deben ser más fáciles de encontrar de lo que se pensaba previamente: residen entre estrellas normales, en las galaxias más brillantes, no sólo en las galaxias más tempranas, más pequeñas y más tenues, que son tan débiles que son extremadamente difíciles de estudiar".