www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

NOVELA

Petros Márkaris: Hasta aquí hemos llegado

domingo 12 de julio de 2015, 14:58h
Petros Márkaris: Hasta aquí hemos llegado

Traducción de Ersi Marina Samará Spiliotopulu. Tusquets. Barcelona, 2015. 282 páginas. 19 €. Libro electrónico: 12,99 €

Por Carmen R. Santos

En unos momentos en los que Grecia está en el ojo del huracán, resulta especialmente oportuno leer, si no lo ha hecho usted ya, a Petros Márkaris, para comprender mejor un Estado, una sociedad y a unas gentes golpeadas de manera inclemente por la crisis. Una crisis que, naturalmente, no es solo de ahora, sino que tiene unas profundas raíces y una solución muy difícil. Petros Márkaris es plenamente consciente de ello y de ahí que su obra, y sus reflexiones y declaraciones, no sean simplistas ni sectarias. Está claro que la situación de Grecia es un laberinto, pero nadie parece tener el hilo de Adriadna.

Nacido en Estambul en 1937, en el seno de una familia de padre armenio y madre griega, Márkaris tuvo una formación cosmopolita. Estudió en Turquía, Austria, Alemania y Grecia, país donde finalmente obtuvo la nacionalidad tras la caída de la Dictadura de los Coroneles -el 24 de julio de 1974-, y en cuya capital vive desde la década de los cincuenta del pasado siglo. Precisamente Atenas será el escenario de su producción narrativa, anclada en la tradición de una novela negra que no nos plantea solo la resolución de un enigma -en la línea de Agatha Christie-, sino que ese enigma es el pretexto para presentarnos un fresco social, nada complaciente, e indagar en las cloacas ayunas de ética que existen en todas las capas y ámbitos. Muy significativa es su confesada admiración por Manuel Vázquez Montalbán, y no en vano Márkaris se alzó con el VII Premio Pepe Carvalho, entre otros galardones dedicados al género policiaco. Vázquez Montalbán, Márkaris y Camilleri forman la tríada de oro de la novela negra mediterránea, habiendo proporcionado al género y a la figura del investigador unas nuevas y originales señas de identidad, sin perder su esencia.

Como es preceptivo, para esa exploración Petros Márkaris da vida a su detective, en este caso el comisario Kostas Jaritos, y le dota de sus particulares características, amén de ser tan irónico y políticamente incorrecto como él. Quizá una de las más llamativas es que Jaritos solo lee diccionarios, una “manía” que le presta su creador, en quien no es tal, sino obligación por trabajo, ya que Márkaris es también un excelente traductor del alemán al griego. Curiosa igualmente resulta la relación de Jaritos con su mujer, Adrianí, a quien ama sin reservas y es correspondido, lo que no les impide, sino todo lo contrario, mantener constantes y sonadas discusiones, pues sus personalidades y puntos de vista son muy diferentes.

Kostas Jaritos, miembro de la Policía ateniense, nació en 1995 con Noticias de la noche ya partir de ahíno ha abandonado a Márkaris, que en varias ocasiones ha contado como su personaje vino a él mientras escribía los guiones de la serie televisiva Anatomía de un crimen, un trabajo que iba a dejar por cansancio. Sin duda, a Márkaris, a poco de cumplir los sesenta años, esa “visita” inesperada de su personaje le supuso una inyección de vitalismo y creatividad que no decae. Como bien demuestra en Hasta aquí hemos llegado, considerada por el propio escritor griego como una suerte de epílogo a la llamada Trilogía de la Crisis, compuesta por Con el agua al cuello, Liquidación final, y Pan, educación y libertad. Asimismo, es de gran interés su recopilación de artículos La espada de Damocles, donde reflexiona en torno a la peliaguda situación de su país, y ofrece también claves sobre su creación literaria.

En una Grecia acuciada por la recensión, Hasta aquí hemos llegado arranca con un Jaritos angustiado ante su hija Katerina que está tendida en el suelo delante de la entrada del edificio de los Juzgados de Atenas. Ante la indiferencia de los transeúntes, a Katerina le han propinado una paliza -que será colgada en internet-. Los agresores pertenecen al partido neonazi Amanecer Dorado, que quiere disuadir con la violencia a Katerina de que se dedique como abogada a defender a inmigrantes africanos. A este ataque, se suma la aparición del cadáver de un alemán de origen griego, dueño de una empresa de energía eólica. Y no será el único. En una diabólica espiral, se producirán más crímenes, que son reivindicados por quienes se autodenominan “Griegos de los Años Cincuenta”. Por si las cosas no estuvieran suficientemente mal en el país heleno, este extraña grupo viene a traer al presente un pasado, el de la Guerra Civil Griega, desatada en los años cuarenta, tras el fin de la contienda mundial, que nos remite a enfrentamientos fratricidas, odio todavía en activo y deseos de venganza. Kostas Jaritos nos cuenta en primera persona, como es habitual en la serie, las investigaciones que realiza para desentrañar este nuevo caso. Petros Márkaris no ha perdido un ápice de su dominio narrativo, dosificando con habilidad los hechos en un estilo directo y ágil, con diálogos muy creíbles.

En la anterior entrega, Pan, educación, libertad (2013)Márkaris describía un marco en el que una Grecia en absoluta quiebra vuelve al dracma. Una posibilidad que, a juzgar por los últimos acontecimientos, no resulta de ciencia-ficción. El escritor griego tampoco tiene, naturalmente, el hilo de Adriadna que sacaría a sus compatriotas del laberinto, a quienes no tiene pelos en la lengua de decirles que deben asumir su parte de responsabilidad en la crisis, y no solo echar la culpa a los demás. Pero sí con sus ficciones nos revela esa “verdad de las mentiras” -según feliz expresión de Mario Vargas Llosa-, que tanta luz arroja sobre la siempre compleja realidad.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios