El acercamiento de Convergencia a Esquera es directamente proporcional a su intención de voto. Mas ha ido perdiendo apoyos a media que hacía suyos los postulados de Junqueras, y los últimos sondeos auguran un descenso aún mayor. Por de pronto, será la primera vez que Convergencia vaya a las urnas sin Unió, quien por fin ha entendido que estaba en un lugar equivocado.
Hay un nutrido sector nacionalista que disocia catalanismo y secesión. Catalanes que quieren seguir siéndolo, pero sin por ello salirse de España. No se movilizan tanto como sus oponentes, y ciertamente hacen gala de una cierta cobardía cívica. Pero es, en todo caso, un número lo bastante significativo como para que alguien les represente. Y ese alguien puede ser Durán Lleida.
El líder de Unió nunca se ha sentido cómodo con los planteamientos de Esquerra. Aunque tarde, ha acabado por desvincularse de un proyecto rupturista y sumamente negativo como es el de Mas y Junqueras. La gente le conoce, tiene una dilatada experiencia y sabe cómo rebatir los desafueros del nacionalismo secesionista. Falta que se concrete un proyecto que aglutine al catalanismo sensato, y Durán podría ser su referente.