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PABLO IGLESIAS Y LAS SIRENAS

sábado 18 de julio de 2015, 17:59h
Pablo Ulises Iglesias ha taponado los oídos de sus colaboradores con bolas de cera audiovisual para que...
Las redes sociales difundieron este artículo de Luis María Anson, publicado en El Mundo. Lo reproducimos a continuación.

“Pablo Ulises Iglesias ha taponado los oídos de sus colaboradores con bolas de cera audiovisual para que no oigan los cantos de sirena de Tsipras, mientras él, como líder, permanece atado al mástil venezolano, puño en alto, regocijándose con las camelancias que escucha del primer ministro griego vencedor del referéndum. Pablo Ulises, en su navegación hacia Ítaca, es decir, hacia el poder, se escapó del acoso de Caribdis y del furor de Monedero. Sabe ahora que si los podemitas viajan a la isla de los lotófagos y se zampan la flor de loto, rechazarán las primarias manipuladas y no querrán regresar a la casa de la obediencia paterna. Menos mal que la nereida Leucótea, disfrazada de PSOE, la rosa en el puño, le ha dado a Pablo Ulises una manta tejida de ayuntamientos y autonomías para protegerle. El héroe liminar se han instalado ya al frente de la nueva casta, cerca de la ninfa Calipso que recuerda al Lenin purgador y dogmático.

La princesa Nausícea protege a Ulises Iglesias, que se ha disfrazado de mendigo junto a su porquerizo Eumeo Errejón para asaltar el poder e instalarse en palacio, Penélope al fondo, sin Bardem que la acose ni Tania que la trastorne. Los hexámetros dactílicos se desgranan de forma incesante en torno a Pablo Ulises, aunque algún pie dáctilo que se convierte en espondeo, incluso en troqueo, convierta a Atenas en un corralito. Eso desbarata las aspiraciones podemitas en España. Son muchos los españoles que, a la vista de lo ocurrido con Tsipras y a pesar del referéndum, se han cortado la coleta y han dejado de creer en los cantos de sirena.

Pablo dio instrucciones para que, tras el éxito electoral, sus gentes se dedicaran a besar tiernamente a los niños y a mostrar mesura y tranquilidad hasta las elecciones generales. No contaba con la biografía de muchos de los que se encaramaron en los puestos de poder y que han desbaratado la imagen podemita, desde la concejala meona hasta el dirigente antisemita cantor de las glorias etarras. Para colmo, en lugar de esperar al triunfo de Podemos en España, el chuleta Tsipras y el impresentable Varoufakis, con su cara de matón de taberna barata, en solo unos meses han encerrado a Grecia en un corralito atroz del que apenas se salvan los parientes de los líderes de Syriza, beneficiados por un generoso nepotismo. Cosas del comunismo, por muy edulcorado que esté, por grandes que sean los antifaces con que se cubra el rostro. En solo cuarenta años, naciones tan ricas como Hungría o Eslovaquia quedaron sumidas en la pobreza. Y frente a la prosperidad y la libertad de Alemania Occidental, la Alemania Oriental fue un dechado de miseria y opresión.

Es verdad que las sirenas del populismo cantan airosas en Venezuela, en Cuba o en Grecia y que atraen a las nuevas generaciones, sobre todo cuando se sienten rodeadas por la voracidad de la clase política, el cinismo de la casta sindical y la caravana de las corruptelas y los abusos. Pero antes o después la realidad se impone. Y una cosa es la regeneración de partidos y sindicatos, así como la transparencia democrática, y otra cosa que el populismo comunista sea la solución a los males de nuestra época. En pocas semanas, el gobierno populista ha arruinado aún más de lo que estaba a Grecia y en España ha clavado un rejón en todo lo alto al alegre y fanfarrón toro podemita”.