La última Encuesta de Población Activa del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, correspondiente al cuarto trimestre de 2011, mostraba una España con 5.287.000 de parados. Este segundo trimestre de 2015 muestra, por primera vez en la legislatura de Mariano Rajoy, una cifra menor de desempleados en España: 5.149.000.
El largo ajuste de la economía española, con duras reformas y recortes para mostrar la capacidad de solvencia y cambiar el modelo productivo, supuso una sangría de empleos en España durante el primer año del Gobierno de Mariano Rajoy. Llovía sobre mojado. Desde la cifra nunca vista de 5.287.000 parados que dejó el Ejecutivo de Zapatero, se escaló hasta un pico de 6.278.000 parados, auténtico monte Everest de la Encuesta de Población Activa española, un dato trimestral que los expertos suelen señalar como una fotografía más precisa que la del paro registrado en las oficinas del antiguo INEM.
Como también suelen resaltar los analistas, es más fácil destruir empleo que crearlo. El año 2013, que comenzó con esa cifra de 6.278.000 parados, se mantuvo en una especie de altiplano y terminó en 5.933.000 millones. Ha habido que esperar hasta el segundo trimestre de 2015 para lograr descender por debajo de la cota dejada por el Gobierno Zapatero.
El debate sobre si el ajuste, que tiene como fin equilibrar las cuentas públicas y forzar al sector privado a que se desendeude, ha terminado o se ha detenido por la proximidad de las elecciones generales, sigue en los foros de la opinión pública. Sin embargo la entrada en un nuevo modelo productivo parece consolidarse, y cada nuevo dato de empleo y crecimiento muestra la aceleración de la economía, en un contexto en el que Europa está prácticamente detenida.
Este jueves se daba a conocer un dato ‘histórico’ de creación de empleo en el segundo trimestre: 411.800 contratos más en el trimestre, con lo que 17.866.500 personas trabajaban en España a junio de este año. La foto completa mostraba a 5.149.000 parados y a 9.307.631 pensionistas.
La batalla de los 20 millones de empleos (con elecciones de por medio)
No corresponde a los gobiernos crear empleo. En todo caso, crear las condiciones necesarias para contratar. Sin embargo, son los propios dirigentes políticos los que se arrogan la tarea, delante de sus electores. Pese a la concatenación de batallas ganadas, la guerra contra el desempleo de la España post-burbuja inmobiliaria no se termina de ganar. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ya ha establecido cuál es el objetivo, en qué momento se puede cantar victoria: quiere conseguir 20 millones de empleos en España, a razón de 500.000 empleos anuales.
El problema de este cálculo es que señala el final del túnel en el mercado laboral a finales de 2019, en la próxima legislatura. Con las elecciones cerca, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha participado en un acto nada más conocerse las cifras de la EPA, algo que no ha ocurrido en otras ocasiones, en las que ha sido la ministra del ramo, Fátima Báñez, o la secretaría de Empleo, la encargada de valorar los logros del Gobierno en materia laboral.
En este encuentro, organizado por el diario La Razón, el presidente ha defendido sus cifras de empleo y ha resaltado que la recuperación del empleo que ha certificado la EPA no se mantendría con "contrarreformas" ni "con viajes al pasado" que pudieran salir de las próximas elecciones generales, en clara referencia a sus rivales políticos más directos.
Rajoy ha hecho una referencia al último trimestre de 2011, es decir, a las cifras de empleo que heredó del anterior Gobierno. Según ha afirmado, no es necesario llegar hasta el fin de la legislatura para constatar que son mejores.
Sin embargo, queda mucho hasta 2019 y, pese a que el tono del discurso ha sido triunfalista, el presidente no se ha atrevido a descorchar el champán. "No se puede aflojar la marcha", ha dicho, ya que todavía hay muchos españoles pasándolo mal y el Gobierno "ni es ajeno ni impasible" a esa circunstancia.