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EL PROBLEMA ES EL PSOE

sábado 25 de julio de 2015, 17:55h
Salvo un vuelco espectacular, y Mariano Rajoy intentará la pirueta, el Partido Popular no alcanzará votación suficiente en las elecciones generales...

Reproducimos a continuación un artículo de Luis María Anson publicado en el diario El Mundo que ha despertado interés en los medios políticos españoles.

“Salvo un vuelco espectacular, y Mariano Rajoy intentará la pirueta, el Partido Popular no alcanzará votación suficiente en las elecciones generales del próximo otoño. Así es que ganará los comicios pero perderá el Gobierno. La suma de los escaños populares junto a los de Ciudadanos se queda, hoy por hoy, en las encuestas más solventes, lejos de la mayoría absoluta. Las cosas pueden cambiar y quizá cambien, aunque en política solo aciertan los gurúes que, el estilo de Pedro Arriola, profetizan el pasado.

El problema nacional no es que el Partido Popular pierda las elecciones después de cuatro enmarañados años de recortes y reformas laborales, amén de la estúpida estrategia del “no hay que hacer nada porque el tiempo lo arregla todo”. El centro derecha español ha perdido en varias ocasiones las elecciones y el sistema no se ha estercolizado porque el PSOE es un partido de centro izquierda moderado y constitucionalista. La alarma sobre la situación reside en la hemorragia de votos que en las encuestas aqueja al Partido Socialista. Los sondeos más favorables sitúan al PSOE de Pedro Sánchez en los 104 escaños. Eso significa que para alcanzar la mayoría absoluta necesitará la alianza con los comunistas enmascarados de Podemos e Izquierda Unida, amén del apoyo de ERC y el BNG, por lo menos. En ese Frente Popular ampliado, Sánchez se convertirá en presidente del Gobierno pero mandará Podemos. El problema, efectivamente, no reside en que el Partido Popular pierda las elecciones sino en que el otro gran partido nacional quedaría tan mermado que se impondrá la palabra batracia de la extrema izquierda radical.

En Alemania, situaciones similares se han resuelto, y en más de una ocasión, con Gobiernos de gran coalición. Aunque Felipe González haya hablado en alguna circunstancia de solucionar así la gobernabilidad de nuestra nación, no me parece que, por ahora, eso sea posible. Otro gallo cantaría al alba si Mariano Rajoy hubiera hecho lo que debía hacer: reformar la ley electoral con la fórmula de la doble vuelta. En tal caso, no sonarían hoy las alarmas que ensordecen la vida española y que en poco tiempo darán lugar a la fuga de capitales e incluso de personas. La fórmula arriólica defendida por Rajoy de que gobierne el que gane tiene poco sentido porque es muy difícil, imposible en ocasiones, gobernar contra una mayoría de diputados nacionales hostiles, de concejales o de diputados autonómicos. El chantaje de los pequeños partidos se evita con la doble vuelta que Charles De Gaulle, para enterrar a los cadáveres exquisitos, estableció en Francia y que se ha extendido a muchas naciones del mundo, sobre todo en Iberoamérica. Tarde y mal, Mariano Rajoy se ha envainado la política capona de “que gobierne el que gane” y pretende convencer ahora al PSOE con una complicada fórmula de segunda vuelta. Ojalá lo consiga, en todo caso.

Si el Partido Popular, que se bambolea de borrén a borrén, atendiera a la salud política nacional en lugar de dedicarse a machacar al PSOE, se habría esforzado en impulsar su recuperación y en que permanezca como alternativa real. Pero eso es mucho pedir a los políticos que, tanto en el centro derecha como en el centro izquierda, con su invencible tendencia al bóvido y al pienso, tienen la tentación permanente de atender antes el interés partidista que el interés nacional”.