El Teatro Bolshói de Moscú ha estrenado el ballet 'Un héroe de nuestro tiempo', la primera adaptación de la novela homónima de Mijaíl Lérmontov, un destacado escritor ruso romántico del siglo XIX, poniendo por primera vez en escena a bailarines en silla de ruedas.
El ballet “Un héroe de nuestro tiempo”, dirigido por Kirill Serebrennikov, sirvió para que por primera vez actuaran en el escenario del prestigioso Teatro Bolshói tres bailarines con discapacidades. Maksim Sedakov, Serguéi Poyunov y Yevgueni Gúsev forman parte del equipo nacional paralímpico ruso y en la obra interpretan el papel de soldados heridos durante su servicio en las montañas del Cáucaso en la época del Imperio ruso, época en que se desarrolla la acción de la novela de Lérmontov. Dos de ellos están, además, amputados. Uno perdió su pierna cuando servía en el ejército ruso y el otro, a causa de un accidente. Según Konstantin Vassiliev, miembro del Comité Internacional Paralímpico, que ha formado a los bailarines discapacitados, los creadores del ballet habían previsto inicialmente contar con bailarines válidos en sillas de ruedas. Sin embargo, ha declarado Vassiliev, "Cuando vinimos a enseñarles lo que somos capaces de hacer, decidieron crear una coreografía más compleja", porque, por otra parte, “no ha habido jamás nada parecido en el mundo".
Por su parte, Serebrennikov se inspiró en la única novela acabada de Lérmontov, publicada en 1840, que cuenta las aventuras del joven desencantado, Grigori Pechorin, a través de las montañas del Cáucaso y al borde del mar Negro, adaptándola al ballet por primera vez. "El Boslhói tradicionalmente está volcado en la defensa del cuerpo y de la salud. Queríamos mostrar al público que las personas con discapacidad también pueden ser hermosas", ha declarado el director, cuyas obras -siempre muy polémicas - constituyen todo un acontecimiento en Moscú, aunque él cada vez sea menos apreciado por las autoridades culturales rusas. De hecho, el mes pasado, la fiscalía pidió la inspección de siete de sus obras debido a sospechas de pornografía y el ministerio ruso de Cultura denunció sus adaptaciones de clásicos rusos por "inapropiadas". Tampoco se ha librado el polémico director ruso de protestas en las calles: militantes afiliados a grupos conservadores se han manifestado varias veces delante del Centro Gogol de Moscú, financiado por el Estado y del que Serebrennikov es director artístico.
Kirill Serebrennikov, de 47 años, conocido tanto por sus películas como por sus obras de teatro, presentó recientemente en el Festival de Aviñón su puesta en escena de “Los idiotas”, creada en 2012 a partir de la película del danés Lars von Trier. Y en 2011, ya había estrenado una ópera en el Bolshói, pero su adaptación del clásico de Lérmontov fue retrasada varios años tras la agresión con ácido en 2013 que sufrió el director artístico del centro, Serguei Filin, que causó un gran escándalo en todo el mundo. También perplejidad, cuando se descubrió que el primer bailarín de la prestigiosa compañía rusa, Pável Dmitrichenko, había encargado el brutal ataque contra su superior. El Tribunal Meshanski de Moscú lo condenó a seis años de cárcel por la agresión que dejó a Fillin prácticamente ciego, mientras que sus cómplices, Yuri Zarutski, autor material del ataque, y Andréi Lipatov, el chófer, fueron condenados, a su vez, a diez y cuatro años de cárcel, respectivamente.
Con las aguas ya más tranquilas, la famosa compañía de danza rusa trata de volver a ser objeto de informaciones o comentarios de carácter exclusivamente cultural. En la actualidad, la compañía fundada en 1776 por el príncipe Piotr Urúsov y el empresario inglés Michael Maddox cuenta con los jóvenes bailarines solistas del teatro Igor Tsvirko, Artion Ovcharenko y Ruslan Skvortsov, que interpretan tres diferentes Pechorin a lo largo de la trama de su último estreno. Por su parte, la estrella ascendente Olga Smirnova interpreta a Bela, la princesa caucásica secuestrada por Pechorin que se enamora locamente del héroe. Y Svetlana Zakharova da vida a la princesa Meri, una joven inocente cortejada por Pechorin para alejarla de su amigo, un oficial camarada.
La música, creación del joven compositor ruso Ilia Demutski, se inspira en Prokofiev y Stravinski y está escrita en un "estilo sinfónico clásico", pese a sus tintes de ópera. Por cierto, que a Demutski también le rodea la polémica igual que a Serebrennikov. En su caso, por haber tratado temas tabú. El mayor ejemplo de ello es su ópera titulada “El discurso del acusado”, para la que se inspiró en el proceso judicial contra el grupo opositor Pussy Riot en 2012 que tanto dio que hablar dentro y fuera de Rusia.