El fármaco, llamado VSV-ZEBOV, "es 100 por cien eficaz diez días después de haber sido administrada a una persona que no estaba infectada", cuenta Médicos sin Fronteras en su página web.
Debido a la urgencia que requiere esta crisis, "el ensayo clínico de esta vacuna se hizo en un tiempo récord, en apenas doce meses, desde la prueba inicial en humanos hasta la demostración de la eficacia y la seguridad de la vacuna en un estudio de Fase III en Guinea".
La Agencia de Salud Pública de Canadá y NewLink Genetics Corporation realizaron la investigación inicial sobre la vacuna, que combina material genético de una proteína clave de la cepa Zaire del virus ébola -la cepa del brote en África Occidental- junto con otro virus no relacionado: el VSV. La combinación de estos componentes da lugar a un virus debilitado que no puede causar la enfermedad, pero que estimula que el organismo genere una respuesta inmune. De esta manera, la vacuna provoca la producción de anticuerpos para luchar contra la enfermedad.
Después de que VSV-ZEBOV sea estudiada y autorizada por las autoridades reguladoras, está previsto producir suficientes dosis para controlar los brotes futuros.
Un inconveniente de la formulación actual de la vacuna es que debe mantenerse muy fría en países tropicales donde la electricidad a veces escasea. Por lo tanto, en el futuro será preciso trabajar para desarrollar una formulación más termoestable.
"La epidemia en Liberia, Sierra Leona y Guinea fue causada por la cepa Zaire", cuenta Médicos sin Fronteras al tiempo que añade que otras cepas de virus que se han dado en los brotes anteriores, como la cepa Sudán, "pueden requerir el desarrollo de nuevas vacunas".