Los barrios que fueron
viernes 30 de mayo de 2008, 22:46h
Actualmente hay en varias ciudades una tendencia a regresar de los suburbios, a volver a la conveniencia de vivir dentro de la ciudad, a aprovechar el sistema de transporte, los comercios y los lugares de esparcimiento. Sin embargo muchas de las zonas urbanas con interés arquitectónico, histórico o de ubicación han padecido en décadas pasadas desgaste en sus construcciones, importantes índices de criminalidad y deterioro general en los servicios.
La rehabilitación de estas zonas requiere de una considerable inversión, por lo cual se considera indispensable atraer a residentes con gran capacidad económica. Estos potenciales nuevos vecinos solicitan ciertos servicios inexistentes en los viejos barrios, como supermercados, tiendas especializadas y restaurantes con reseña en alguna de las guías culinarias de la ciudad. Es así que nuevos negocios van desplazando a los viejos comercios donde los residentes eran conocidos por sus nombres y donde se establecían lazos de convivencia.
Los agentes de bienes raíces renombran sectores de la ciudad basándose en la mercadotecnia, como la zona sur de Harlem en Manhattan, Nueva York, llamada ahora SOHA (South of Harlem, o Sur de Harlem), haciendo alusión al área de Soho en la misma ciudad. En otras ocasiones resaltan un nombre atractivo o el de algún centro cultural, como ocurre en San Francisco y la zona de Yerbabuena Gardens, anteriormente destinada a bodegas y talleres y que ahora alberga el nuevo Museo de Arte Moderno de San Francisco. De esta forma se busca atraer a nuevos inquilinos y potenciales compradores de pisos, que en Nueva York alcanzan fácilmente precios de 2.000.000 de dólares, en San Francisco un poco menos, e incluso en el centro de la Ciudad de México pueden llegar al millón y medio de dólares.
Los renovados vecindarios adquieren nueva vida, pero muchas veces ocasionan diversos problemas. En el caso de algunas ciudades estadounidenses se derriban viviendas, centros sociales y jardines comunitarios con valor histórico o arquitectónico, y se construyen edificios que rompen con el paisaje y estilo urbanístico de la zona, el cual inicialmente era parte del atractivo. Sin embargo, uno de los resultados más preocupantes es el desplazamiento de los antiguos inquilinos, los cuales no cuentan con recursos para seguir viviendo dentro de la ciudad y deben trasladarse a ciudades o poblaciones cercanas, alejándose así de sus centros laborales y escuelas. El proceso de “aburguesamiento” o “gentrification”, como se denomina en inglés, margina a los antiguos vecinos y acaba con el sentimiento de comunidad que caracterizaba a estos barrios.
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Interna- cionalista
HEBE CUE es investigadora del Instituto Universitario Ortega y Gasset y experta en Relaciones Internacionales
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