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NOVELA

Jesús Sánchez Adalid: La mediadora

domingo 09 de agosto de 2015, 18:40h
Jesús Sánchez Adalid: La mediadora

Premio Abogados de Novela 2015. Ediciones Martínez Roca. Barcelona, 2015. 268 páginas.19, 90 €. Libro electrónico: 9,99 €

Por Jorge Pato García

Llega el cartero, una nueva entrega que se recibe en esos sobres acolchados. Al desgarrarlo aparece el nombre de Jesús Sánchez Adalid acompañado, como ocurre en muchas ocasiones en su carrera de escritor, de un premio, en este caso el Abogados de Novela 2015. Como nos sucede a todos los fervientes seguidores de este autor, nada más ver las solapas de sus libros nos frotamos las manos pensando en la nueva novela histórica que con maestría habrá redactado. Pero cuando uno empieza a leer La mediadora, se siente impresionado al descubrir a otro Sánchez Adalid. No hay batallas, no hay sociedades antiguas, no hay fechas ni lugares de fama histórica. Estamos ante una novela situada en el tiempo actual, con problemas de ahora y con personas que viven en nuestra misma realidad temporal. Si bien se descubre una narrativa hasta ahora desconocida de este sacerdote-escritor, la historia de Mavi y Agustín deja entrever la maestría de la prosa descriptiva, no abrumadora, que siempre ha caracterizado su obra. Si en otro momento se describían palacios, juderías, iglesias o batallas, ahora son los paisajes extremeños, urbanos y rurales, las personas y sus sentimientos los que conforman un dechado de cómo trasladar al lector al escenario en el que se está desarrollando la escena.

En La mediadora vamos a tardar varias páginas en hallar al personaje que da nombre a la novela. Primeramente necesitamos ponernos en situación, conocer la historia de amor y desamor de Mavi y Agustín. Para ello, con saltos temporales iremos viendo por qué el amor y las locuras de juventud de este matrimonio desembocaron en una lucha encarnizada y despiadada ante los tribunales en el momento en el que se busca la sentencia de divorcio. Cómo se puede pasar de amar y disfrutar de la compañía de una persona que llena de luz tu vida, a que la oscuridad se cierne sobre ambos de tal manera que solo se busque masacrar e incluso humillar, con la ley en la mano, a quien se ha convertido de compañero en contrincante.

Después de que la sangre llegase al río en forma de sentencia demoledora contra Agustín, el destino hace que Marga, una abogada mediadora, contacte con él con la sana intención no ya de recomponer la relación amorosa, algo que no está en su poder, sino de reconducir la situación generada tras la sentencia, tratar de que se elimine el odio como sentimiento principal y conseguir que ese recurso de la sentencia ante el Tribunal Supremo se retire y se busquen otras vías para encauzar la muy deteriorada circunstancia. Agrada descubrir que aunque, obviamente, no es autobiográfica la novela, su base documental no es fruto de la fantasía sino de conversaciones y aportaciones de gentes relacionadas con la materia judicial y este tipo de contenciosos.

Con esta narración, Sánchez Adalid nos golpea en temas tan íntimos como la percepción del otro, la necesidad de valorar lo que realmente tiene importancia o vislumbrar lo positivo en momentos que cuesta encontrarlo. A fin de cuentas, se trata de que en nuestras vidas busquemos lo que prime la luz, que seamos capaces de ver y ser vistos por los que nos rodean, ya que eso es un síntoma de que suponemos algo para esa persona, siempre intentando huir de esa oscuridad que nos ciega a veces, que nos hace que busquemos donde sabemos a ciencia cierta que no vamos a encontrar. En esencia, caminar siempre viendo el camino que recorremos y a las personas con las que lo andamos.

No cabe duda que La mediadora nos descubre un lado nuevo de la narrativa de Jesús Sánchez Adalid, pero también nos ayuda a descubrirnos a nosotros mismos.
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