www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

CARMENA Y EL SOBRINAZGO

lunes 10 de agosto de 2015, 10:36h
No sé por qué hay gente que se rasga las vestiduras ante el nepotismo de la alcaldesa...

No sé por qué hay gente que se rasga las vestiduras ante el nepotismo de la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena. En los partidos políticos, en las centrales sindicales, que tire la primera piedra el que esté libre de pecado. Nepotismo y amiguismo forman parte sustancial de los partidos políticos y los sindicatos españoles. Quien no ha colocado con el más descarado cinismo a su mujer o a su marido, a sus hijos, nietos, hermanos, sobrinos, paniaguados y amiguetes es porque no ha tenido ocasión. Si se hiciera una lista de los que disfrutan de empleos públicos designados a dedo por los dirigentes políticos y sindicales, semejante relación no cabría en la edición de ninguno de los periódicos nacionales. Es un escándalo sin límites que implica a todos los pueblos, todas las ciudades, todas las instituciones. Hasta el Tribunal de Cuentas, que fiscaliza el gasto del dinero público, ha sido denunciado por haber agigantado su nómina con más de un centenar de parientes cercanos a los cargos de la institución, con especial relieve para el nepotismo sindicalista.

La alcaldesa de Madrid ha hecho lo mismo que todos: meter en los puestos de designación a parientes y amiguetes. Ha consagrado además el sobrinazgo porque el nombre más favorecido es el de Luis Cueto, que ha engullido varios cargos de especial relevancia sin renunciar ni a sueldos ni a prebendas ni a asesores ni a asistentes ni a coches ni a chóferes. Es mentira que haya rechazado los 120.000 euros que cobraba Álvarez del Manzano en Ifema. Conforme a la legalidad establecida por el Partido Popular, los concejales y altos cargos municipales “no cobrarán dietas ni indemnización alguna por asistir a consejos de administración”. Luis Cueto se ha sometido a la ley. Si hubiera podido cobrar la remuneración que recibía Álvarez del Manzano son muchos los que piensan que lo habría hecho. La extrema izquierda no renuncia a nada y está multiplicando hasta la náusea en los dos últimos meses el número de asesores, es decir, de parientes, amiguetes y paniaguados que chupan con fruición de la teta del Estado.