www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

AL PASO

El buen lector

Juan José Solozábal
martes 18 de agosto de 2015, 20:33h
Actualizado el: 18 de agosto de 2015, 21:00h
No es tan fácil leer como parece. A mis alumnos, al comienzo de su andadura académica, les suelo sorprender el primer día de curso diciéndoles que mi función en la Universidad será sobre todo enseñarles a leer, que obviamente consiste en leer con provecho, sacando el mayor partido posible a los textos con los que se enfrentan. Deberán, les digo para contrariar alguna idea mal preconcebida, superar dos obstáculos: de una parte, la memorización, confundiendo la capacidad de repetir con la comprensión del sentido de lo estudiado; y de otra, la tentación de la acumulación, olvidando que la verdadera asimilación sólo es posible poco a poco, prefiriendo en el estudio la insistencia a la extensión, evitando la dispersión de los detalles, lo meramente cuantitativo.

Pero sobre todo la lectura provechosa requiere trascender un poco el material que se considere, pues no hay acción útil, decía Goethe, si se prescinde u olvida su finalidad. Las normas, y aun las instituciones, de los sistemas jurídicos, de lo que llamamos ordenamiento, cambiarán, advierto a mis jóvenes oyentes, y no serán los mismos desde el momento que los estudien hasta cuando ejerzan la profesión para la que se preparan: en el tiempo en que se formó el profesor que les habla no había derecho europeo y España pasaba como prototipo de estado unitario. Hoy el derecho español en una parte muy importante es trasposición del derecho marco europeo y las Comunidades Autónomas, sin duda en el nivel reglamentario especialmente, incrementan exponencialmente el derecho vigente, que en realidad nadie de verdad puede pretender conocer cabalmente. A la complejización territorial de nuestro derecho hay que añadir la que se deriva de la pretensión reguladora del estado interventor. Venía a cumplirse un pronóstico que sobre las carencias de la ley, esto es, sobre su simpleza, su generalidad y atemporalidad, hiciese Platón.”No hay habilidad capaz de establecer una norma que dure para siempre. Un principio perfectamente simple nunca puede aplicarse a un estado de cosas que es lo opuesto a lo simple.”

Tampoco era un tiempo de derechos : vivíamos en una dictadura. En una dictadura ni hay derechos, esto es, facultades y pretensiones oponibles en los tribunales frente al poder público; ni cabe una teoría jurídica de los derechos fundamentales, relegados por fuerza al nivel de los principios filosóficos o las proposiciones morales. Y sin embargo el objetivo de la preparación jurídica para mis viejos buenos maestros era equivalente al de hoy: averiguar las estructuras básicas del sistema y adquirir la forma mentis o el procedimiento para su estudio. Se trata de encontrar en el derecho público actual lo que, según Maitland halló el gran jurista inglés del siglo XIII Bracton en el derecho romano: bajo el ropaje de formulas “esmeradas y exactas” se encierran ciertos principios básicos del ordenamiento, “averiguables según un método de razonamiento jurídico, de percepción de la interdependencia de normas, haciéndolas ocupar su sitio como partes de un cuerpo”.

Pero, según insinuaba con anterioridad, el provecho de la lectura depende de la elección de su objeto y, según he sabido especialmente con el paso del tiempo, de las condiciones de su realización. Lo que caracteriza al buen lector es lo acertado de la selección cuya consideración se propone; y, asimismo, la profundización de la lectura. Recuerdo que mi supervisor en la London School of Economics, Mr. Wolf-Phillips, al referirse a un libro que recomendaba solía localizarlo primero en la estantería de su despacho y después, nos lo mostraba al pequeño grupo de alumnos de la tutoría, separando un pequeño manojo de cuartillas, donde se depositaban las notas que al tiempo del estudio había tomado de la monografía en cuestión. A veces el estudioso, equivocadamente, puede preferir la profusión de lecturas a la profundización en las verdaderamente importantes. No deberíamos avergonzarnos, por tanto, de haber leído, por ejemplo, durante unas vacaciones, solo una o dos monografías, si lo hemos hecho con la debida atención, por ejemplo tomando notas de la lectura y reflejando nuestra propia reacción ante los pasajes seleccionados o aludidos. Así tengo registrados en mi cuaderno de Oxford veinte folios de notas del libro de MacIlwain Constitucionalismo antiguo y moderno, cuya nueva edición estoy preparando. Y si nos ocupamos del libro de Somek, Modern Costitutionalism, o de The twilight of Costitutionalism, editado por Martin Loughin, o desplegamos el reader de Rosenfeld, The Oxford Handbook of Comparative Constitutional Law, podemos preguntar al maestro Rubio que los domina, ¿cuantas páginas necesitaremos?

Un buen modo de leer es traduciendo: lo que el traductor recibe es el gran honor de actuar de intermediario entre el autor y el lector español, de modo que las ideas de aquel lleguen a tu través a los nuevos destinatarios del texto; también un dominio del tema en cuestión que los lectores ordinarios no van alcanzar. El traductor no es coautor, pero casi. A veces el libro traducido introduce al lector en el mismo conocimiento de la lengua en la que está escrito. En este mismo Cuaderno he contado que mi acceso al alemán en buena medida se hizo a través de la versión española de la Verfassungslehre de Carl Schmitt de Francisco Ayala. Otro modo de leer con el debido cuidado, poniéndonos al día de las novedades en nuestra espacio de conocimiento, es a través de las recensiones o las críticas. En buena medida precisamente este es el propósito de esta columna que muchas veces no es sino un diario registrado de lecturas.

Sin olvidar, le decía a Joseba Arregui, en la conversación de Aixerrota del otro día, acumulando mutuamente su aprecio por Häberle y mi estima por Habermas, que el jurista debe pacer en los márgenes, a los que el mero exégeta positivista no tiene acceso.

Juan José Solozábal

Catedrático

Juan José Solozabal es catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad Autónoma de Madrid.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (12)    No(1)

+
0 comentarios