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RAJOY: EL SOSTENELLA Y NO ENMENDALLA EN EL IVA CULTURAL

lunes 24 de agosto de 2015, 12:42h
"Es así que esa tropa de mundo de la cultura se dedica a meterse conmigo, pues que los zurzan...
“Es así que esa tropa de mundo de la cultura se dedica a meterse conmigo, pues que los zurzan. Los castigué con el 21% del IVA, aprovechando la crisis económica. Y ahora que se ha salido del túnel que sepan lo que vale un peine y que sigan pagando el 21%”, parece haber dicho Mariano Rajoy en su hostilidad cerril contra el mundo de la cultura. Hace tres años escribí varios artículos denunciando la tropelía del IVA abrumador sobre el teatro, el cine, las manifestaciones culturales Voy a agavillar a continuación algunos párrafos de esos artículos para recordatorio de mis lectores.

El clamor del mundo cultural abrumado por el 21% del IVA con que se gravan sus actividades ha entrado por el oído izquierdo de Montoro y ha salido por el derecho de Mariano Rajoy sin romper ni manchar los cerebros de estos personajes ensoberbecidos. Dentro de 200 años nadie sabrá quién es Montoro, tampoco Rajoy, pero los españoles verán las películas de Almodóvar o Buñuel; contemplarán la pintura de Tapies o Barceló y leerán los poemas de Alberti o Gimferrer. No digamos los nombres cimeros de la pasada centuria: Picasso, Miró, Dalí, Gaudí, Chillida, Pío Baroja, Federico García Lorca, Buero Vallejo, Juan Ramón Jiménez… Nadie o casi nadie sabe quién fue en el siglo XVII el ministro de Hacienda de Felipe IV pero todo el mundo recuerda a Velázquez o a Cervantes. La petulancia de los políticos raya con la estupidez.

Los Presupuestos Generales del Estado agreden de nuevo a la cultura con el 21% del IVA. ¡Qué error, qué inmenso error! Recordando a Boadella podríamos repetir: “Se grava a las revistas porno con el 3% de IVA y con el 21% representar a Lope de Vega o a Calderón”. Noruega, grava el teatro con el 0% de IVA; Francia, con el 2,1%; Suiza, con el 2,5%; Grecia, con el 6,5%; Alemania, con el 7%; Irlanda con el 9%; Italia, con el 10%. El teatro es el termómetro cultural de una ciudad. Madrid figura entre las cinco grandes capitales teatrales del mundo junto a Nueva York, Londres, París y Buenos Aires. Al teatro acuden cada año en Madrid 1.000.000 de espectadores más que a los cuatro estadios de los equipos de fútbol de Primera División.

Y para colmo, según los últimos estudios, el Estado ha recaudado menos en el teatro y en el cine que antes de la tropelía del 21% porque ese gravamen ha ahuyentado a los espectadores. No es verdad que a más impuestos más recaudación. Ese es un planteamiento estúpido que funciona en algunos sectores, sí, y en otros, no.

El desdén que el presidente del Gobierno manifiesta hacia la cultura parece incongruente en una nación como España reconocida como la tercera o cuarta potencia cultural del mundo. Mariano Rajoy no se ha molestado en levantar sus presidenciales posaderas de la silla curul de Moncloa para acudir al teatro. Ha desdeñado incluso los grandes estrenos que se han celebrado, entre ellos los del peruano Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura y académico de la Real Academia Española. Como ha escrito Pedro J. Ramírez, “nunca ha habido en Moncloa un gobernante tan distante de todos y de todo, tan alejado de la sociedad civil, tan desentendido de los problemas sectoriales, tan incomunicado de los españoles, tan ajeno a los eventos consuetudinarios que acontecen en la rúa. Ni está en la calle ni habla con la gente ni va al teatro ni organiza cenas interesantes -tampoco aburridas- ni se implica en debate ni controversia alguna”.

El mantenimiento del IVA que grava la actividad cultural prorrogará la irritación creciente contra Mariano Rajoy en un mundo con capacidad cualificada para influir sobre la opinión pública.