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SÓLO ALEMANIA HA RECIBIDO 800.000 PETICIONES DE ASILO, CUATRO VECES MÁS QUE EN 2014

El drama de la crisis migratoria vuelve a poner de manifiesto la fractura de la Unión Europea

martes 25 de agosto de 2015, 00:04h
El drama de la crisis migratoria vuelve a poner de manifiesto la fractura de la Unión Europea
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Sólo en lo que va de año, más de 300.000 personas han llegado a las puertas o han entrado en la Unión Europea de manera irregular ante la incapacidad de Bruselas de dar una respuesta efectiva al problema. Ante las dimensiones de la crisis migratoria en el sur y este de Europa, Bruselas se muestra incapaz de alcanzar una posible solución al drama humanitario.
La crisis humanitaria que se está viviendo en el sur y en el este de Europa va camino de convertirse en un drama sin precedentes en el Viejo Continente. Al menos 300.000 inmigrantes y refugiados han logrado pisar suelo comunitario este año, mientras miles de ellas personas esperan en las fronteras para lograr acceder al ansiado espacio único tras dejar atrás guerras, hambrunas, pobreza, violencia y caos.

En los últimos días, el foco informativo de la crisis se ha centrado en Macedonia, donde unas 5.000 personas se hacinan en campamentos improvisados a la espera de pasar a Serbia camino de Centroeuropa, sobre todo Alemania, lo que ha obligado a Skopje a declarar el estado de emergencia.

Tal es la magnitud del problema que el Gobierno serbio calcula que esta riada humana, procedente de países tan dispares como Libia, Siria, Somalia, Eritrea, Paquistán o Afganistán, hará llegar hasta sus fronteras entre 2.000 y 3.000 personas diarias durante los próximos dos meses.

Una situación, señalan desde Belgrado, insostenible, toda vez que 90.000 personas, aunque el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) calcula 180.000, ya han logrado entrar en el país en lo que va de año, para lo que han pedido ayuda urgente a Bruselas y a sus países miembros para que se les asista.

Por lo pronto, la canciller alemana Angela Merkel y su homólogo francés François Hollande abordaban esta cuestión durante la reunión que mantuvieron este lunes. Ambos se mostraron dispuestos a ser solidarios con Italia, Grecia o Serbia, aunque se les pidió un esfuerzo de emergencia para ayudar a acoger a todos los inmigrantes al tiempo que confirmaron que preparan un documento conjunto para intentar dar con la tecla en este asunto.

El de Macedonia es el último episodio de una larga lista de frentes migratorios que han copado titulares durante los últimos meses. Otro drama es, por ejemplo, el que se está viviendo en el Mediterráneo han intentado cruzar desde las costas tunecinas y libias hasta Italia, Malta y Grecia dejando un dramático saldo de 1.800 muertos en lo que llevamos de 2015, casi lo mismo que en todo el año pasado (2.373).

En los siete primeros meses del año arribaron a las costas transalpinas 108.000 personas, las mismas que durante todo 2014. Sólo este pasado fin de semana, 4.700 seres humanos tuvieron que ser rescatados de las aguas del Mediterráneo. En el caso de Grecia, la cifra se eleva hasta los 181.000 refugiados.

Los orígenes de esta crisis migratoria se encuentran en la complicada situación que vive el norte de África y Oriente Medio tras la incapacidad de la llamada Primavera Árabe para llevar el estado de derecho y la democracia a varios territorios y la irrupción de Estado Islámico.

Así, Iraq se ha ido deslizando progresivamente hacia el caos y el desgobierno tras la segunda Guerra del Golfo, Siria vive inmerso en una guerra civil al tiempo que combate a Estado Islámico sin mucho éxito, Somalia sigue siendo el estado fallido por antonomasia, Libia cuenta con dos gobiernos y dos parlamentos y los yihadistas controlan vastas extensiones y Eritrea, un estado semidesconocido a orillas del Mar Rojo, es regida por mano de hierro por una dura dictadura.

Vallas y cuotas
Con este panorama a las puertas de Europa, miles, si no millones de personas, ven en Europa el sueño de la tierra prometida, el lugar donde anhelan encontrar la posibilidad de vivir en paz y prosperidad junto a sus familias.

Es por ello que están dispuestas a arriesgar sus vidas, que en muchas ocasiones están en manos de mafias internacionales, para lograr alcanzar las fronteras comunitarias después de inhumanas travesías por Asia Menor, África o el Mediterráneo.

La clave es lograr cruzar las fronteras de la Unión Europea, que no Europa. El motivo: el espacio único en el marco del Acuerdo de Schengen, uno de los principios fundacionales de los 28, aunque son 26 los territorios europeos acogidos al texto, que estipula la libre circulación de personas. Es decir, si una de estas personas logra cruzar las fronteras exteriores de la UE, podrá moverse con total libertad dentro entre los estados miembros.

Por este motivo, Hungría y no Serbia, que no es miembro de la UE, es para muchos la penúltima casilla de un eterno tablero camino de Alemania. Sin embargo, el Gobierno de Budapest levanta una valla de 180 kilómetros de largo dos metros de alto coronada con cuchillas a modo de cordón sanitario que estará, a su vez, custodiada por miles de policías de fronteras.

Una solución menos expeditiva, y ante la previsión de la oleada de inmigrantes que se esperaba que arribase a los lindes de la UE en estos meses, Bruselas estableció un reparto de cuotas que ha generado mucha controversia.

En un primer momento, estas asignaciones de irregulares estaban determinadas por el tamaño, la economía y la población del país, por lo que los estados con mayores recursos, haciendo uso del principio de solidaridad entre los miembros comunitarios, eran también aquellos que más personas acogerían.

Sin embargo, varios socios se han rebelado contra esta estrategia. República Checa, Polonia, Eslovaquia, Hungría, Lituania, Letonia y Estonia se han negado en rotundo a formar parte de estas asignaciones. "Esto no es solidaridad. Es una propuesta desleal, injusta y deshonrosa que no podemos aceptar", llegó a declarar el primer ministro húngaro, Viktor Orban. Mientras, España, entre otros socios como Portugal, cuestiona los criterios utilizados para establecer las cuotas y se oponen a su imposición obligatoria.

Con este panorama, Bruselas se ha visto obligado a aceptar cuotas voluntarias, lo que provoca un compromiso dispar entre los eurosocios. Mientras Alemania anunció hace semanas que aceptará 10.500 indocumentados (ha recibido 800.000 peticiones de asilo, cuatro veces más que en 2014), Hungría, gobernado por un partido ultraconservador con tintes racistas, se niega en rotundo a acoger a ninguno.

Por contra, se calcula que la UE aprobó durante todo 2014 hasta 183.000 solicitudes de asilo a pesar de no tener un marco armonizado para este ámbito. Los países que más refugiados acogieron fueron Alemania (47.000), Suecia (33.000, el país más generoso en proporción a su número de habitantes) Francia e Italia (20.000 cada uno), Reino Unido (14.000) y Holanda (13.000). Notable es el esfuerzo de Austria, el país que, en proporción a su tamaño y población, más acoge, mientras que España estuvo muy lejos de los estados punteros con apenas 1.600 visados.

Para paliar esta falta de acción común, la Comisión Europea aprobó recientemente un paquete de ayudas de ocho millones de euros para la implementación de un programa regional en los Balcanes occidentales y Turquía para la gestión de la inmigración y prepara un mecanismo permanente de emergencia que pueda ser activado en situaciones urgentes, como la que podría darse en caso de una nueva oleada, toda vez que los los países vecinos acogen todavía a 4,1 millones de refugiados sirios.

Muchos mueren en el intento. Muchos más logran alcanzar el sueño europeo en países como Alemania, Reino Unido, Austria, Bélgica, Suecia o Francia, principales destinos de esta marea humana, en donde lo que les espera no siempre es como habían soñado. Falta de oportunidades, rechazo social, pobreza, delincuencia y condiciones laborales que rayan la esclavitud son el pan nuestro de cada día para esta gente, que tiene motivación uno de los instintos más primarios del ser humano: la supervivencia.

Pase el cursor por encima del mapa para ver las cuotas fijadas, el número de inmigrantes acogidos por cada estado miembro y su diferencial. Fuente: Comisión Europea.


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