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NOVELA

David Lagercrantz: Lo que no te mata te hace más fuerte

domingo 06 de septiembre de 2015, 16:52h
Actualizado el: 06 de septiembre de 2015, 23:29h
David Lagercrantz: Lo que no te mata te hace más fuerte

Traducción de M. Lexell y J. J. Ortega Román. Destino. Barcelona, 2015. 256 págs. 22,50 €. Libro electrónico: 12,99 €. Ha vuelto Lisbeth Salander. La exitosa serie “Millennium” tiene en Lagercrantz a un entusiasta continuador que nos sumerge en el universo de Larsson.

Por Carmen R. Santos

Resultaba muy previsible que la serie “Millennium” no se quedara en los tres títulos aparecidos hasta ahora -Los hombres que no amaban a las mujeres (2005), La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina (2006) y La reina en el palacio de las corrientes de aire (2007)-, tuviera una continuación. Su autor, el periodista sueco Stieg Larsson no pudo disfrutar del apabullante éxito logrado por su creación, pues un ataque al corazón -era un fumador y un bebedor de café compulsivo-, le fulminó a los cincuenta años el 9 de noviembre de 2004, poco después de entregar el manuscrito de la tercera entrega a su editora Eva Gedin, del sello Norstedts, y de que se publicara la primera. Parece ser que a su muerte, Larsson tenía ya un esbozo de la cuarta. Sin embargo, no es este esbozo el que ahora, a los diez años de la aparición de la primera novela, ve la luz en un lanzamiento mundial cuidadosamente escenificado, en el que se han distribuido casi tres millones de ejemplares de la nueva entrega en todo el mundo -con un título tan llamativo como el de las anteriores-, y que en España se ha lanzado con una tirada inicial de doscientos cincuenta mil ejemplares.

Tras el fallecimiento de Larsson se entabló una agria disputa por los derechos de su obra que enfrentó a Eva Gabrielsson, con quien el escritor había convivido durante más de treinta años, y a su padre, Erland, y a su hermano, Joakim. Los tribunales dieron la razón a estos últimos, quienes, junto a la editora Eva Gedin, buscaron al escritor adecuado para “resucitar” a Larsson y ser capaz de introducirse en su universo y ofrecer una cuarta entrega de la serie. El elegido fue el también periodista sueco David Lagercrantz, que aceptó el no pequeño desafío con tanto entusiasmo como miedo a la responsabilidad que asumía, según ha declarado él mismo en la multitudinaria presentación en Estocolmo de Lo que no te mata te hace más fuerte. Axioma que curiosamente puede aplicarse al propio Legercrantz, autor, hasta el momento de acoger el reto, de las biografías del aventurero y alpinista Göran Kropp y del futbolista Zlatan Ibrahimovic, y de una novela sobre el matemático británico Alan Turing y su extraño suicidio. Si a Lagercrantz no “le mata” haber tomado el relevo a Larsson, le hará sin duda más fuerte. De momento, ya se lo ha hecho con los ingresos millonarios que le reportará, aunque posiblemente no haya sido solo esa su motivación.

Porque quizá Lagercrantz se encuentra ya más fuerte frente a su padre. No debe pasarse por alto el revelador detalle de que Lagercrantz es hijo de Olof Lagercrantz, estudioso de la literatura sueca y exigente y exquisito crítico literario. Olof escribió enjundiosos trabajos sobre figuras como Emanuel Swedenborg, Joseph Conrad, Marcel Proust y Dante, así como una biografía de August Strindberg. Selectos nombres no precisamente populares. Por el contrario, su hijo David eligió a un futbolista para escribir una exitosa biografía -que, obviamente, ha tenido muchos más lectores que la de su padre sobre Strindberg-, y ahora toma a su cargo la factoría Millennium, uno de los bombazos editoriales más resonantes de nuestros días, con más de ochenta millones de lectores en todo el mundo. No hace falta decir lo que Freud analizaría al respecto. Algo que, no obstante, no significa ni mérito ni demérito para Lagercrantz, pero que refuerza el hecho de que la elección de éste, en una de esas curiosas conjunciones de azar y necesidad, ha resultado muy acertada. Le ha puesto pasión, ganas y profesionalidad a su empeño.

La saga “Millennium” es paradigma de una literatura popular que atrapa a millones de seguidores. Una literatura que no creo deba condenarse a priori ni pensar que de forma absoluta e irrevocable el éxito comercial es incompatible con la calidad. Una literatura que, evidentemente, ha de medirse y valorarse con su propio género, alcance y pretensiones. No la condena, por ejemplo, Mario Vargas Llosa. El Premio Nobel de Literatura escribió un valiente artículo sobre la serie, donde confesaba que su lectura le había resultado enormemente placentera, más allá de sus defectos de estilo o estructura: “He leído Millennium -apunta Vargas Llosa- con la felicidad y la excitación febril con que de niño leía a Dumas o Dickens. Fantástica”.

Precisamente, el artículo de Mario Vargas Llosa se titula “Lisbeth Salander debe vivir”. Y vive, sin duda, en esta cuarta entrega. Resulta claro que la creación de un personaje tan singular y potente como el de esta hacker justiciera se lo tenemos que agradecer a Stieg Larsson. Igual que el del periodista Mikael Blomkvist, formando los dos un peculiar dúo. Pero David Lagercrantz ha sabido comprenderlos e imbuirse de su espíritu. Porque uno de los mayores aciertos de Larsson fue dar vida a unos personajes únicos y con unas características muy marcadas de los que te interesa y entretiene todo lo que hagan. Así, la serie está servida, como sucede con figuras como, entre otras y circunscribiéndonos a la novela negra o policiaca -de las que Millennium participa en un cruce con el thriller político-, el Hercules Poirot de Agatha Christie, o el Philip Marlowe de Raymond Chandler. Personajes que, recordemos, han sido retomados por Sophie Hannah en Los crímenes del monograma y Benjamin Black (el otro yo de John Banville) en La rubia de los ojos negros.

David Lagercrantz vuelve a entrelazar los destinos de Lisbeth Salander y de un Mikael Blomkvist aquí bastante desencantado, pues la revista Millennium atraviesa por grandes dificultades financieras y puede perder sus señas de identidad para convertirse en un producto liviano, un asunto que, si bien no es el central, pone sobre la mesa la crisis de las publicaciones de papel y de un periodismo que quiera mantener su rigor informativo y de contrapoder. Blomkvist no se halla, pues, en su mejor momento para iniciar un nueva investigación. Sin embargo, la posibilidad de volver a encontrarse con Lisbeth es irresistible. Así se desencadena una trama que se irá acelerando, donde no salen precisamente bien parados los servicios de inteligencia, hay espionaje industrial y tráfico de información secreta, y en la que pululan piratas informáticos y asesinos a sueldo, junto a un prestigioso experto en Inteligencia Artificial, el profesor Frans Balder, y su hijo August, un niño autista que es un genio del lenguaje matemático, lo que le permite descifrar enrevesados códigos. El autista genial, el savant, es un personaje frecuente en el cine y la literatura, pero no es extraño que Lagercrantz haya otorgado un especial relieve en su novela al padre y al hijo, pues no olvidemos su obra sobre Alan Turing, gran matemático y criptógrafo, considerado precursor de la informática moderna. Y, naturalmente, Lo que no te mata te hace más fuerte nos sumergirá en la podredumbre del poder y la corrupción de las altas esferas, y en lacras como la violencia de género. Todo lo que es marca de la casa Millennium, que a tantos visitantes ha atraído.

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