El pintoresco proyecto de conciliación brasileño-ucraniana que representa el Shakhtar Donetsk desembarcó en la capital española despojado de cualquier complejo. Su esencia, que mezcla la irreverente frescura de la pesca en aguas cariocas y el compromiso nativo, ya ha costado más de un quebradero de cabeza a colosos como el Bayern de Guardiola. El frenesí en las transiciones con flechas como Bernard, Marlos, Taison y Alex Teixeira supone el rasgo identitario de este bloque pegajoso y puntiagudo. El último 5-0 ante el Metalist Kharkiv -uno de los gallos del balompié ucranio- susurra el momento de forma de un sistema indigesto que, sin embargo, sigue adoleciendo de seguridad defensiva y consistencia a domicilio. La venta de Douglas Costa y Luiz Adriano, sus puntales referenciales, queda a prueba en este envite en el Bernabéu.
Para analizar el debut en la presente Liga de Campeones y los desafíos a afrontar ante el ascendente Real Madrid de Rafa Benítez, comparecieron en rueda de prensa el icónico técnico rumano Mircea Lucescu -valiente arquitecto del Shakhtar fogueado en el calcio y coronado con el Galatasaray- y la incorporación estrella Marlos. Sin embargo, el discurso tornó con rapidez hacia el prisma social, ése que dibuja una situación árida provocada por un conflicto bélico prolongado que ha obligado a abandonar la ciudad a profesionales del fútbol, aficionados y todo horizonte de calma y normalidad.
Abrió la charla el centrocampista carioca, mejor obrero de la institución de Donetsk en el presente mes, con dos aseveraciones concisas antes de ejercitarse en el escenario del duelo de este martes. “Es un partido importante en el que tenemos la oportunidad de hacer un gran partido, estamos convencido de que vamos a hacerlo porque, llevamos mucho tiempo preparándolo, y vamos a demostrar quiénes somos”, apuntó. Antes de encaminarse a la toma de contacto con el verde, uno de los hacedores del peligro en transición visitante apuntó que “tenemos que estar preparados y concentrados en los rimeros 15 minutos ya que sabemos que es un equipo muy fuerte y que será complicado”.

Viró el evento, entonces, hacia los límites de los futbolísticos con la intervención del técnico. “Me acuerdo de cuando jugamos con el Real Madrid en el torneo de Mallorca y del partido en el que marque un gol, pero hace 40 años -en referencia a su etapa como futbolista del Steaua Bucarest-. “Pero no se puede comparar aquello con el partido de mañana ni podemos comparar a aquellos jugadores, como Di Stéfano o Gento, y a aquellas generaciones de jugadores españoles que fueron muy buenas. Y me acuerdo cuando jugamos con el Galatasaray contra los galácticos”, prosiguió para subrayar que “el Madrid es hoy un súper club”. “Tiene una organización al nivel más alto y no podemos comparar los estadios porque lamentablemente no podemos jugar en el nuestro”, zanjó esbozando una melancolía que se extendería a toda la particular comparecencia.
Cuestionado sobre su tendencia a dirigir plantillas jóvenes, el entrenador definió su querencia al “amor al fútbol de los jugadores jóvenes”. “La juventud necesita otro tipo de atención, no es lo mismo que con los experimentados, y tengo que transmitir la experiencia de tantos años que llevo trabajando en esto”, aseguró desde sus 70 años de edad.
“Es complicado (la situación). Estamos fuera de nuestros aficionados. Pasamos la mayor parte del tiempo en aviones y entrenamos en Kiev en una especie de base de operaciones. El conflicto militar obligó a que muchos se fueran de Donetsk. Cuando estamos jugando en campos vacíos, sin aficionados, hay mucha presión. Tenemos que motivar a los jugadores para jugar. La Champions League es diferente”.
Preguntado por el techo que se imagina en esta Copa de Europa, explicó que “lo más importante es dejar buena impresión en la Liga de Campeones”. “Mañana tenemos un partido muy complicado. Les tenemos mucho respeto. Es complicado porque en Ucrania hay 3.000 aficionados en los estadios”, puntualizó para resaltar que “no es muy bueno empezar con un rival tan complicado”. “Tanto para el Real como para el PSG también es una ventaja empezar en su campo. Hay clubes grandes y, a veces, tienen bastantes preferencias”.
Se dispuso entonces a compartir su diagnóstico del rival: “Vamos a salir al campo y ver qué nos ofrece el Real. Dependiendo de esto nos organizaremos. Contra el Gijón tuvo una buena organización de juego. Contra el Espanyol tenían la seguridad de ganar. Hemos visto varios partidos y queremos elegir la mejor forma de juego contra ellos. Es cierto que todos sus jugadores están en muy buena forma. Han jugado a muy buen nivel y tienen un entrenador nuevo, con experiencia, que es un estratega con su método para construir juego. Lógicamente el Real gana con un entrenador de ese nivel”.
Antes de abandonar este saludo en su regreso al Mediterráneo, Lucescu abordó las flaquezas de su equipo. “En Liga atacamos mucho y no es que no sepamos defender, simplemente es que no se dan situaciones para prepararlo”, señaló. “Esta liga hemos empezado con un equipo nuevo y hemos demostrado que hemos defendido mejor”, apreció tras desear “mucha suerte” a los jugadores que se fueron de Donetsk ya que “se criaron para jugar a gran nivel”.
“Queremos dar una imagen muy positiva y poder estar a un nivel muy alto, para que se vea que somos el mejor equipo de la Europa del este. Podemos sufrir durante el partido, pero, a la vez, hay que motivar a los jugadores que se han quedado. En los dos últimos años la situación es peor. Hemos vendido mucho y no hemos comprado. Estamos intentando tener jugadores de cantera y confiar en los que siguen en el equipo. Pero somos un equipo fuerte independientemente de nuestras condiciones de vida. Queremos que haya un respeto. Ya hemos jugado contra equipos de varios campeonatos, como el Manchester United, el Chelsea, el Bayer Leverkusen o el Bayern de Munich”.