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Y DIGO YO

Europa va tarde con los refugiados

Javier Cámara
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javiercamaraelimparciales/12/12/24
jueves 17 de septiembre de 2015, 20:32h
Se esperaban 40.000 refugiados, pero se sumaron otros 120.000. Al final, veremos cuántas personas quieren venir a Europa. Ante la incertidumbre, efectivamente, hace falta una política común europea. Porque mañana pueden ser 500.000 y dentro de un mes otros 2 millones.

La propia ONU estima que para finales de 2015 otro millón de sirios habrá abandonado su país por las bombas de unos y otros. La cosa está justificada. Allí, en Siria, 220.000 personas están sitiadas y otros 5 millones malviven sin ayuda humanitaria. Hay que acogerlos a todos, sí, pero hasta cuándo y qué cantidad está Europa dispuesta a asumir sin que se produzca el caos.

Estamos ante un flujo migratorio sin control que va a generar grandes tensiones entre países y que traerá consigo un cambio en la forma de hacer las cosas sin precedentes. Hay que tener muy claro que Europa va a tener que modificar sus reglas, nuestra realidad será distinta, y tendrá que planificar toda esta marea de desplazados si no quiere perder el orden que le caracteriza.

Desde África y Asia, cientos de miles de personas se juegan la vida para pisar suelo alemán, para vivir el sueño europeo, y mientras el resto de países árabes observa impasible el éxodo, sin ayudar y cerrando las puertas a sus “hermanos”, Europa pierde su identidad. El viejo continente ha pasado de adalid de los derechos humanos y la justicia a fortaleza de los que protegen con alambradas lo que creen que es suyo.

Barreras de soldados y carros de combate, de policías y concertinas que aparecen ante unos atónitos migrantes que ya no saben si les queda algún derecho. Lo han arriesgado todo para pelearse con unos guardas de frontera. Si no les dejamos escapar, ¿qué les espera? Mejor pedradas y aguantar el gas pimienta que sentarme a ver cómo destruyen mi casa con mi familia dentro, pensará alguno de los que intenta proteger a sus hijos de los cañones de agua.

Schengen se ha acabado. Vuelve el control fronterizo. Uno de los pilares en la construcción de la Unión Europea se tambalea y muchos dudan de su continuidad. Europa afronta una nueva realidad que durará años y que nadie se atreve a vaticinar cuándo acabará.

Todo problema humanitario necesita de soluciones políticas y aquí es donde la UE no está dando la talla. Va tarde. Molesta la indolencia de una burocracia que ante el sufrimiento de personas que viven una emergencia ven cómo los que tienen parte de la solución en su mano se reúnen cada 15 días si no llegan a un acuerdo.

Las próximas será el 22 y el 23 y si tampoco, el 8 de octubre. Para entonces, ¿cuánto habrá cambiado el panorama? ¿Habrán aumentado mucho las cifras? ¿Seguirá siendo necesario resolver los mismos problemas? ¿Pero no estamos hablando de una emergencia?

Europa tiene que trabajar junta si quiere construir un espacio de convivencia común y todos los países que la conforman deben entender que el problema del masivo desplazamiento de refugiados no es exclusivo de los países que hacen de frontera o de puerta de entrada. La salida del conflicto tiene que encontrarla toda la UE porque el problema es de todos.

Y entendiendo que buena parte de la solución está en estabilizar la situación en los países de origen, nada hartaría más, y ya está hartando, llegar tarde estando avisados. Luego nos escandalizamos por la foto de un niño de tres años muerto en una playa.

Javier Cámara

Periodista

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