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La estrategia populista de Dilma Rousseff

sábado 19 de septiembre de 2015, 12:14h

Lejos de mejorar, la situación en Brasil va a peor. El país atraviesa por un más que delicado momento en el que se suman los frentes abiertos. El caso Petrobras, la enorme trama de corrupción en la que presuntamente están implicados un buen número de políticos y empresarios, sigue su curso y ahora la Policía Federal ha remitido un informe al Tribunal Supremo donde pide interrogar al expresidente brasileño Lula Da Silva, señalándose en el informe que en su condición de máximo mandatario podría haber obtenido ventajas para sí mismo, para su partido, el PT, o para su Gobierno. Asimismo, se enfrenta a una crisis económica galopante, con una tasa de desempleo en continuo aumento, y la agencia de calificación de riesgo Standard & Poor’s ha rebajado la nota de Brasil a “bono basura”.

El país suma revés tras revés y su presidenta, Dilma Rousseff, está en caída libre en las encuestas, con más de un 70 % de ciudadanos que valora su gestión como “mala” o “muy mala”, con lo que la dirigente ha conseguido el “honor” de ser el presidente en activo peor valorado. La situación ha llegado a tal punto que los partidos de la oposición acaban de presentar en el Congreso una solicitud de impeachment, que, según los sondeos, apoyan dos de cada tres brasileños.

Ante la inestabilidad y la profunda crisis política y económica que vive Brasil, Dilma Rousseff está echando balones fuera y recurriendo a estrategias muy queridas por mandatarios populistas. Así, insiste en que ningún Gobierno ha luchado más que el suyo contra la corrupción y ha dicho respecto a la calificación de “bono basura” que “Brasil es mucho más que su nota”. Entrañable sentimiento patriótico, sin duda, pero que aquí se utiliza para eludir el espinoso fondo de la cuestión. Y, ya puestos en la alegre senda populista, la presidenta, ante el amargo horizonte del impeachment, ha manifestado que el intento de usar la crisis en su contra es “una versión moderna del golpe de Estado”. No es precisamente esta actitud la más apropiada ni eficaz para resolver los gravísimos problemas que cercan hoy a Brasil.

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