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TRIBUNA

El Papa en Cuba y en Estados Unidos

Alejandro San Francisco
martes 22 de septiembre de 2015, 20:02h
Actualizado el: 22 de septiembre de 2015, 23:06h

El pasado 10 de mayo el dictador de Cuba Raúl Castro visitó al Papa Francisco en el Vaticano, para agradecer su colaboración en el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre su país y los Estados Unidos, así como para comentar el viaje del Santo Padre a la isla, que se ha verificado en estos días.

Han sido jornadas memorables, con cientos de miles de personas participando en las misas, jornadas con jóvenes y familias. Además han existido algunas reuniones privadas que tienen un tremendo significado histórico y político, como la que sostuvo Francisco con Fidel Castro, quien ejerció el poder con mano de hierro durante casi medio siglo, desde el triunfo de la Revolución Cubana hasta su alejamiento del gobierno el 2008. No ha habido mayores noticias sobre la reunión, y solo se ha comentado del intercambio de regalos y de la natural cordialidad de la reunión, pero es posible adivinar que pueden haberse tratado temas interesantes más allá de la simple diplomacia, y cuyas consecuencias tal vez veremos dentro de un tiempo.

Por otra parte, subsisten ilusiones sobre una mayor apertura política en Cuba, una ampliación de las libertades, que no se trate de reformas meramente cosméticas, sino que impliquen un avance hacia un sistema democrático y socialmente abierto. Esto, obviamente, son palabras mayores y exceden los límites de una visita papal, pero el hecho que estén en la agenda de discusión pública representa un avance, así como prácticamente nadie señala la necesidad de perpetuar la dictadura por más tiempo. Lo más probable es que los cambios reales en la isla vengan después de la muerte de ambos dictadores y no antes, aunque en la historia nunca se sabe.

Como suele ocurrir en los documentos y viajes pontificios, las lecturas políticas superan los intereses meramente eclesiales, los asuntos de la fe dejan paso a cuestiones más terrenales y de un interés mucho más amplio que lo exclusivamente religioso. Todo, o casi todo, se lee en clave política, las frases de las homilías y los comentarios se observan con lupa y se debaten con intensidad. Es parte de esa doble condición del Sumo Pontífice, como líder religioso y como autoridad de la cual se espera mucho en el ámbito político y diplomático.

Como una curiosidad, o coincidencia, o simplemente como una organización de viaje muy bien pensada, el viaje papal continúa en los Estados Unidos, lo que es extraordinariamente importante. Se trata del país más poderoso del mundo, con una gran cantidad de hispanohablantes y con cerca de 70 millones de católicos, entre los cuales una amplia mayoría muestra una opinión favorable hacia el Papa Francisco, según demuestran las recientes encuestas Gallup y CBS News/New York Times Poll.

Uno de los momentos destacados de la visita será la reunión con ambas Cámaras del Congreso norteamericano, un hecho inédito, relevante porque se trata de una institución con una importante participación de católicos, en un país que es religioso, aunque mayoritariamente protestante. La reunión que sostendrá el Papa con el presidente Obama también es una instancia importante, considerando el liderazgo mundial de ambas figuras, las esperanzas que han despertado, pero también las diferencias doctrinales que tienen en varios temas.

Otro de los hitos de la visita del Papa Francisco a los Estados Unidos estará dado por su discurso ante las Naciones Unidas, sobre lo cual hay legítimas expectativas. ¿De qué hablará el Santo Padre? Si analizamos las visitas previas de otros Pontífices, resulta claro que el tema de la dignidad de la persona humana forma parte del corazón de la doctrina pontificia desde hace medio siglo hasta hoy, tema que también está presente en la ONU a través de la Declaración Universal de Derechos Humanos, aunque no siempre se entienda lo mismo cuando se habla de estos asuntos.

En 1965, hace exactamente cincuenta años, el Papa Pablo VI clamaba: "¡Nunca jamás guerra! ¡Nunca jamás guerra! Es la paz, la paz, la que debe guiar el destino de los pueblos y de toda la humanidad". Eran tiempos de revoluciones, con el peligro atómico todavía vigente, por lo que el Sumo Pontífice, señalaba que la civilización moderna debería edificarse sobre principios espirituales, con un progreso fundado en la conciencia moral del hombre.

Por su parte, en 1979 Juan Pablo II expresó que el progreso humano no podía medirse simplemente por los avances de la ciencia y la técnica, sino que también por "la primacía de los valores espirituales y por elprogreso de la vida moral". Recordando Auschwitz -lugar del terror nazi, que el Papa había visitado sólo un año antes durante su peregrinación a Polonia- señaló la necesidad de "hacer desaparecer de una vez para siempre todo tipo de campos de concentración en cualquier lugar de la tierra", en plena coherencia con la necesidad de respetar los derechos humanos.

Benedicto XVI el 2008 enfatizó la necesidad de proteger los derechos humanos, manifestando que "son presentados cada vez más como el lenguaje común y el sustrato ético de las relaciones internacionales". Asimismo expresó la urgencia de la solidaridad internacional, pensando "particularmente en aquellos países de África y de otras partes del mundo que permanecen al margen de un auténtico desarrollo integral". Esto implicaba la búsqueda del bien común, la vigencia de la libertad y el respeto por la dignidad humana.

Por lo mismo, es previsible que el mensaje del Papa Francisco ante las Naciones Unidas se oriente en la misma dirección, más todavía si se considera su reciente encíclica Laudato Si', que se refiere precisamente al cuidado de la casa común y a la importancia central del ser humano en la vida social. Asuntos como la inmigración, el cuidado del medio ambiente, la centralidad de la persona humana en las políticas públicas, son todos temas que están habitualmente en la doctrina pontificia y que podrían tener una nueva manifestación en la visita a la principal potencia del mundo.

¿Estamos ante una visita histórica del Papa Francisco? Así lo parece, pero sobre el resultado final, deberemos esperar el transcurso del tiempo y los resultados específicos que se logren.

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