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"TENEMOS QUE CUSTODIAR LA VIDA HUMANA EN TODAS LAS ETAPAS DE SU DESARROLLO"

El Papa pide en el Congreso de EEUU la "abolición mundial de la pena de muerte"

jueves 24 de septiembre de 2015, 18:34h
El Papa pide en el Congreso de EEUU la 'abolición mundial de la pena de muerte'
El Papa ha abogado en el Congreso de EEUU por la "abolición mundial de la pena de muerte" porque "una pena justa y necesaria nunca debe excluir la dimensión de la esperanza y el objetivo de la rehabilitación".
El Papa Francisco abogó este jueves en el Congreso de Estados Unidos por la "abolición mundial de la pena de muerte" porque "una pena justa y necesaria nunca debe excluir la dimensión de la esperanza y el objetivo de la rehabilitación".

"Estoy convencido que este es el mejor camino, porque cada vida es sagrada, cada persona humana está dotada de una dignidad inalienable y la sociedad solo puede beneficiarse en la rehabilitación de aquellos que han cometido algún delito", añadió.

El pontífice, el primer papa que interviene ante el Congreso estadounidense, recordó en el contexto de su petición para acabar en el mundo con la pena capital que "el parámetro que usemos para los demás será el parámetro que el tiempo usará con nosotros".

"La regla de oro nos recuerda la responsabilidad que tenemos de custodiar y defender la vida humana en todas las etapas de su desarrollo", agregó Jorge Mario Bergoglio en relación con la pena de muerte, que sigue vigente en Estados Unidos.

El papa pronunció un discurso en el que utilizó como referencias cuatro personalidades de la historia estadounidense, el expresidente Abraham Lincoln, el Premio Nobel de la paz Martin Luther King, la fundadora del Movimiento de Trabajadores Católicos, Dorothy Day, y el monje cisterciense Thomas Merton.

Cumplir los "sueños" de América
Ante el Congreso, apeló a cumplir lo que denominó los "sueños" de América y donde reivindicó que se escuche "la voz de la fe". El pontífice argentino, que se presentó como un "hijo de inmigrantes" y del "gran continente" americano, aseguró que comparte con los representantes del pueblo estadounidense "una responsabilidad común" hacia esa parte del mundo.

Llegado a Washington desde Cuba, el primer papa latinoamericano, quien ha desempeñado un papel clave en la reanudación de las relaciones cubano-estadounidenses, destacó que su "deber es construir puentes" y reconoció los "esfuerzos que se han realizado en los últimos meses" para superar lo que denominó "diferencias históricas".

"Un buen político es aquel que, teniendo en mente los intereses de todos, toma el momento con un espíritu abierto y pragmático. Un buen político opta siempre por generar procesos más que por ocupar espacios", opinó Bergoglio. "Cuando países que han estado en conflicto retoman el camino del diálogo, que podría haber estado interrumpido por motivos legítimos, se abren nuevos horizontes para todos", proclamó.

El papa recordó, por otro lado, que el mundo está asistiendo a la peor crisis de refugiados desde la II Guerra Mundial y pidió a los congresistas "no dar nunca la espalda a los vecinos", en alusión a los millones de inmigrantes cuyos derechos "no siempre fueron respetados".

"Nosotros, pertenecientes a este continente, no nos asustamos de los extranjeros, porque muchos de nosotros hace tiempo fuimos extranjeros", recordó el pontífice, cuyo discurso fue interrumpido por los aplausos de los congresistas en 37 ocasiones. Advirtió además, después de considerar que el mundo vive una "inquietante situación social y política", que "ninguna religión es inmune a diversas formas de aberración individual o de extremismo ideológico".

Estimó que "combatir la violencia perpetrada bajo el nombre de una religión, una ideología, o un sistema económico y, al mismo tiempo, proteger la libertad de las religiones, de las ideas, de las personas, requiere un delicado equilibrio en el que tenemos que trabajar".

Una de la alusiones del papa interrumpidas por los aplausos de los congresistas fue aquella en la que abogó por la abolición mundial de la pena de muerte vigente en 32 de los 50 Estados de la Unión.

Y ello, explicó, porque "una pena justa y necesaria nunca debe excluir la dimensión de la esperanza y el objetivo de la rehabilitación".

"Estoy convencido que este es el mejor camino, porque cada vida es sagrada, cada persona humana está dotada de una dignidad inalienable y la sociedad solo puede beneficiarse en la rehabilitación de aquellos que han cometido algún delito", añadió.

Como se esperaba, el papa aludió a su encíclica "Laudato si", en la que critica duramente el trato que el sistema económico vigente da al planeta y propone un cambio que permita garantizar la sostenibilidad del desarrollo de las generaciones futuras.

Apeló en este sentido a los congresistas a tomar "acciones valientes y de estrategias para implementar una 'cultura del cuidado'" y defendió una "aproximación integral para combatir la pobreza, para devolver la dignidad a los excluidos y simultáneamente para cuidar la naturaleza".

VIII Encuentro Mundial de las Familia
Por último se refirió a la cita que le llevará el sábado a la ciudad de Filadelfia, al VIII Encuentro Mundial de las Familia, origen del viaje que trajo al papa a Estados Unidos, país que visita por primera vez.

"No puedo esconder mi preocupación por la familia, que está amenazada, quizás como nunca, desde el interior y desde el exterior. Las relaciones fundamentales son puestas en duda, como el mismo fundamento del matrimonio y de la familia", alertó.

Terminada su intervención ante el Congreso, el papa acudió a la Sala de las Estatuas, donde se detuvo ante la del ya santo Junípero Serra, el franciscano español que el pontífice canonizó el miércoles en la capital estadounidense.

Después bendijo desde el balcón del Capitolio, frente a la enorme explanada del National Mall, a la multitud que esperaba el saludo del pontífice, quien pidió, como suele ser habitual en él: "por favor, recen por mí".


Con los sin techo
Igualmente, Francisco visitó en Washington un centro caritativo donde se encontró con varios personas sin hogar a las que dijo que no hay "ningún tipo de justificación social, moral o del tipo que fuese" para aceptar su situación.

"Son situaciones injustas, pero sabemos que Dios está sufriéndolas con nosotros, está viviéndolas a nuestro lado. No nos deja solos", les explicó.

Y dijo que su situación le recordaba la de la vida de san José cuando la Biblia indica que, en Belén, no encontró alojamiento para él y María, que dio a luz a su hijo "y lo acostó en un establo".

Jorge Mario Bergoglio aludió a que José se preguntaba por qué no había alojamiento para ellos y que sus preguntas "siguen presentes hoy, acompañando a todos los que a lo largo de la historia han vivido y están sin un hogar".

"Ante situaciones injustas, dolorosas, la fe nos aporta esa luz que disipa la oscuridad. Al igual que a José, la fe nos abre a la presencia silenciosa de Dios en toda vida, en toda persona, en toda situación. Él está presente en cada uno de ustedes, en cada uno de nosotros".

El centro para sintecho, unos doscientos de los cuales asistieron al encuentro con el papa, está vinculado a la parroquia de San Patricio, históricamente, la primera de Washington (1794).

Fue fundada para servicio pastoral a los irlandeses que trabajaban en la construcción de la Casa Blanca y desde 2001 se conoce como el centro James Cardinal Hickey para prestar asistencia sanitaria de indigentes e inmigrantes.

Fue creado en memoria del cardenal James Hickey, que eligió pasar sus últimos años en una casa de ancianos desahuciados.

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