gobierno de transición
El presidente somalí solicita respaldo a la ONU después que trataran asesinarlo
lunes 02 de junio de 2008, 21:55h
Durante una reunión del Consejo de Seguridad en el vecino Yibuti, el jefe de estado somalí afirmó que la comunidad internacional, que reconoce a su administración, no le ha provisto, sin embargo, su "respaldo pleno".
"El Gobierno de Transición está dispuesto para la paz, está preparado para estabilizar el país, pero no ha recibido suficiente respaldo de la comunidad internacional", insistió Ahmed ante los representantes del organismo de la ONU, que visitan varias áreas de conflicto del continente africano.
El grupo de diplomáticos está tratado de iniciar conversaciones de paz entre el Gobierno somalí, el grupo islámico Al-Shabab, que la ONU vincula a Al- Qaeda, y la llamada Alianza para la Re-Liberación de Somalia (ARS), de oposición política.
Al-Shabab ha rechazado el llamamiento y afirma que proseguirá la lucha armada contra la administración de Ahmed, que se mantiene en el poder gracias a la ayuda militar que le brinda la vecina Etiopía.
Sheikh Hassan Dahir Aweys, uno de los líderes de Al-Shabab y que está considerado un terrorista por el Departamento de Estado estadounidense, tildó las conversaciones de paz en Yibuti de "un complot occidental para socavar el movimiento de liberación en Somalia".
"No son conversaciones de paz, son una conjura para socavar nuestra lucha contra las fuerzas de ocupación", dijo durante el fin de semana Aweys, quien anticipó que Al-Shabab "no aceptará ningún resultado que salga de esas reuniones y tampoco detendrá sus ataques contra las fuerzas etíopes y de la Unión Africana en Somalia".
Ratificando su rechazo a cualquier negociación con el Gobierno, Al-Shabab lanzó el domingo dos ataques contra Ahmed poco antes de que éste y su comitiva partieran hacia Yibuti.
El primer ataque se produjo en la carretera que conduce al aeropuerto de Mogadiscio y fue repelido con lanzagranadas y ametralladoras por las fuerzas etíopes que custodiaban al presidente somalí. En el enfrentamiento murieron, al parecer, dos de los atacantes.
El segundo atentado contra la vida de Ahmed se registró cuando éste ya se encontraba a bordo del avión que lo conduciría a Yibuti. Según fuentes de la autoridad migratoria en el aeropuerto, varias granadas de mortero cayeron alrededor y dentro del aeródromo causando heridas a, por lo menos, dos personas.
En su discurso de hoy, Ahmed se concentró más en los asuntos de seguridad que en la reconciliación en Somalia y solicitó al Consejo de Seguridad que levante el embargo armamentista que la ONU mantiene contra su país.
"Solicitamos que el embargo sea levantado pues necesitamos el equipo militar que nos permita estabilizar el país", dijo Ahmed, quien puntualizó que la retirada de las tropas etíopes sólo podrá efectuarse si las mismas son reemplazadas por efectivos de la ONU.
"La retirada de las tropas etíopes depende de la llegada de las fuerzas (de paz) de la ONU, pues no puede haber un vacío de seguridad en Somalia", recalcó el jefe de Estado somalí.
Tras su reunión con el presidente somalí, los miembros del Consejo de Seguridad se entrevistaron con el jeque Sharif Sheikh Ahmed, líder de la ARS, que tiene su sede en Asmara, la capital de Eritrea, rival ancestral de Etiopía.
"Somalia se está desangrando, exigimos que el Consejo de Seguridad ponga fin a este derramamiento de sangre", dijo Sheikh Ahmed, quien demandó asimismo que "la comunidad internacional debe retirar las fuerzas etíopes de Somalia, donde -puntualizó- no habrían entrado sin su respaldo".
Somalia vive inmersa en el caos y sin que un Gobierno central haya logrado imponer su autoridad desde 1991, cuando fue derrocado el dictador Mohamed Siad Barré, y los clanes tribales dividieron el territorio en feudos privados que controlan por medio de milicias paramilitares.
La situación empeoró desde principios de 2006, cuando a la lucha se sumaron las milicias Al-Shabab de los antiguos tribunales islámicos somalíes, que capturaron Mogadiscio y todo el sur del país.
Los milicianos islámicos fueron desplazados de los territorios que controlaban por los soldados que Etiopía envió en apoyo del gobierno de transición en diciembre de 2007, pero se han embarcado desde entonces en una ofensiva de ataques con bombas y morteros contra las posiciones gubernamentales y también la Misión de la Unión Africana en Somalia (AMISOM).