Estado Islámico (EI) destruyó el domingo el
Arco del Triunfo de Palmira, que databa de la época romana, con lo que ya arrasó con tres arcos antiguos desde que ocupó esa ciudad siria en mayo pasado, informó este domingo el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos. Los activistas del grupo islámico radical acabaron con los arcos y sólo quedan las columnas debido probablemente a que
contenían símbolos e inscripciones, añadió esa entidad no gubernamental con sede en Beirut en su cuenta de Twitter al citar fuentes fidedignas.
El director de Antigüedades y Museos de Siria, Maamún Abdelkarim, explicó a Efe por teléfono que su departamento recibió informaciones de fuentes locales en
Palmira de que el arco está totalmente destruido después de que los yihadistas lo volaran ayer con explosivos.
La pieza tenía unos
2.000 años de antigüedad y era una de las más importantes del conjunto monumental de
Palmira, que está incluido en la lista del
Patrimonio Mundial de la Unesco.
Abdelkarim expresó su inquietud por el hecho de que el EI "ya no está destruyendo, movido por su ideología, objetos con un significado religioso, sino que ataca construcciones civiles". De hecho, alertó de que "si sigue a este paso
no quedará nada de Palmira en tres o cuatro meses".
"Cada semana recibimos noticias de que alguna pieza de
Palmira ha sido destrozada. Veo un escenario muy negro", lamentó el responsable de antigüedades. Por este motivo, Abdelkarim pidió ayuda internacional: "Esto es una batalla cultural no política, necesitamos la ayuda de la comunidad internacional", subrayó.
Por su parte, el Observatorio Sirio de Derechos Humanos informó hoy de la destrucción el domingo de otros tres arcos en
Palmira, de los que el EI solo destrozó la parte de arriba y dejó intactos los pilares.
AntecedentesLos yihadistas arrebataron a las fuerzas del Gobierno de Damasco el control de
Palmira el 20 de mayo pasado. Desde entonces, han estado dinamitando tesoros arqueológicos de la localidad, como el templo de Baal o tres emblemáticas torres funerarias.
Ya en junio pasado, las autoridades sirias denunciaron que
EI había colocado explosivos en distintas partes de Palmira,
cuya parte arqueológica está incluida en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.
Esta población fue en los siglos I y II d.C. uno de los centros culturales más importantes del mundo antiguo y punto de encuentro de las caravanas en la Ruta de la Seda, que atravesaban el árido desierto del centro de Siria. Antes del inicio de la contienda, en marzo de 2011, sus ruinas eran
una de las principales atracciones turísticas de país y de la región. Según activistas y los propios radicales islámicos, EI comenzó a destruir mausoleos de Palmira, situada en el centro de Siria, desde junio pasado, entre ellos los islámicos de
Mohamed bin Ali y Abu Baha Edin, ubicados fuera de las ruinas grecorromanas por las que la ciudad es famosa.
El pasado 14 de septiembre, el director general de Antigüedades y Museos de Siria,
Mamun Abdelkarim, declaró a Efe en una entrevista que si la comunidad internacional no actúa en Siria "olvidaremos un día que hubo una ciudad llamada Palmira". En su despacho del Ministerio de Antigüedades, a la espalda del vacío Museo Nacional, Abdelkarim insistió una y otra vez en que el estado actual de esta ciudad arqueológica "es totalmente dramático".
A principios de septiembre, combatientes del grupo Estado Islámico
dinamitaron tres emblemáticas torres funerarias de la ciudad del siglo I d.C. Días antes, habían hecho añicos los milenarios
templos de Bel y Baal de esa antigua localidad de comerciantes, citada en la Biblia y que se convirtió también en un centro intelectual, donde en el siglo III, la reina Zenobia osó rebelarse contra Roma.