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Inflación, sumas y "arriba España"

lunes 02 de junio de 2008, 22:31h
Que Zapatero no recibió las dos tardes de economía, que un día le dijo Jordi Sevilla que necesitaba para hablar de la cosa, ha quedado más que patente este último fin de semana. Qué peligro tiene un presidente sin tener ni repajolera idea de economía. Que Zapatero sea presidente del Gobierno de España es la prueba palpable de que es verdad aquel “Spain is different” del entonces ministro de la dictadura y hoy, gracias a Gallardón, reconocido centro progresista Fraga Iribarne. En España no es verdad eso de “estúpidos, es la economía”.

Zapatero no tiene ni idea de economía. El pueblo español todavía sabe menos. Y él es consciente. A las clases medias bajas, las que más le votan, las engañó con el tocomocho de los cuatrocientos euros que cobran todos aquéllos que no son mileuristas. Muchos le votaron por algo que no van ni a oler. El tocomocho de Zapatero tiene la gracia de que muchos de los que lo reciben este año, además, lo tienen que devolver el que viene. Nunca hemos tenido un presidente más trilero que éste.

No tener el gen de la vergüenza es una ventaja de la que disfrutan muy pocos. Los que son así son unos privilegiados. Su actitud produce rubor a aquellos que sufrimos ese gen por la acción propia y por la de los demás. Unos sentimos vergüenza ajena y otros se proyectan con resplandor propio. En materia económica Zapatero se proyecta sin rubor en toda su plenitud. Ante los datos catastróficos de la economía, sólo a él se le ocurre decir que si de la inflación descontáramos el petróleo y la alimentación nuestro índice se quedaría en el 2,5. Sin petróleo los españoles nos paramos, no hay movilidad, nos quedamos sin energía. Sin alimentación nos morimos de hambre. Y después de semejante sacrificio, la inflación seguiría siendo del 2,5. Y a Zapatero eso le parece bien.

Zapatero, encubriendo la realidad, ha dicho que “el pesimismo no genera puestos de trabajo”. Cómo tienen que estar las cosas para que Zapatero a la realidad le llame pesimismo. Barbaridades aparte la pregunta es ¿y cuál es nuestro diferencial con los países del entorno si les descontamos a ellos petróleo y alimentación? Una barbaridad proporcionalmente mayor que la que sufrimos con el 4,6. ¿Y qué dice la oposición? Sobre economía nada, porque no es centro reformista contar la verdad. Rajoy, haciendo cuentas a lo Zapatero, está obsesionado con contar que él está para sumar más gente a su proyecto. Y la realidad, como la inflación a Zapatero, le dice todo lo contrario. En cuarenta días ha perdido un millón de votos. Sin contar las salidas de María San Gil, Acebes, Ortega Lara o el artículo de Elorriaga. Rajoy insiste en que los principios son los mismos de siempre. Mariano dice que no ha cambiado pero Soria, coautor de la ponencia política, identifica esos principios con un “arriba España”. Algo falla. Soria permanece, ampara y tiene el respaldo de Rajoy. Impresionante. País.
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