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Portugal en la encrucijada

sábado 24 de octubre de 2015, 09:43h

Tras las elecciones, Portugal se enfrenta a un futuro complejo. En las urnas, la formación más votada fue la coalición de centro derecha liderada por Pedro Passos Coelho, pero no consiguió la mayoría absoluta, faltándole nueve escaños. No obstante, el presidente portugués, Aníbal Cavaco Silva, ha encargado a Passos Coelho formar Gobierno. Un Gobierno que puede ser el más breve de la democracia portuguesa, al tener escasísimas posibilidades de salir adelante ante la moción de censura que ya han anunciado los socialistas contando para ello con el apoyo de la izquierda radical. La unión de socialistas e izquierda radical es algo que preocupa enormemente al Presidente de Portugal, que recoge así el sentir de buena parte de la ciudadanía, pues abriría un horizonte en el que muchos de los avances logrados con indudable sacrificio por el país vecino podrían irse al traste.

De ahí que Aníbal Cavaco pronunciase un discurso en el que abogaba por el entendimiento entre el centro derecha de Passos Coelho y los socialistas de António Costa para formar Gobierno, dado que -apuntó Cavaco- unos y otros tienen programas electorales que “no son incompatibles, sino al contrario, prácticamente convergentes en cuanto a los objetivos estratégicos de Portugal”. Cavaco lamentó que en unos momentos en los que “el diálogo y el compromiso son más necesarios que nunca, intereses coyunturales se hayan superpuesto a la salvaguarda del interés superior nacional”, y recordó los acuerdos que en otras ocasiones habían alcanzado.

Resulta tan significativa como inquietante la furibunda reacción del Partido Socialista portugués ante ese demanda, acompañado por el griterío del Partido Comunista y del Bloco de Esquerra, una formación hermana del Syriza griego. En lugar de, al menos, contemplar la posibilidad de ese pacto entre las dos grandes formaciones, algo que no ha sido ningún desdoro para la socialdemocracia alemana en su coalición con Angela Merkel -y que ha producido beneficiosos resultados para Alemania-, parece que algunos partidos socialistas han optado por la vía de la radicalización y el resurgimiento de un frentismo que poco menos sataniza al adversario político, un camino que jamás conduce a nada bueno. Dentro del propio socialismo portugués, ya se han alzado voces en contra de aliarse en un posible tripartido con fuerzas antieuropeístas y de raigambre antisistema. La obsesión y la finalidad de desalojar del poder al centroderecha como sea puede costarle un alto precio al país luso.

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