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TRIBUNA

Canto General de Pablo Neruda

miércoles 04 de noviembre de 2015, 20:28h

El 3 de noviembre se ha estrenado en el teatro Fernán Gómez del Centro Cultural de la Villa de Madrid la obraCanto General de Pablo Neruda, dirigida con brillantez por Luna Paredes y con excelente dramaturgia de Carlos Jiménez, en la que un elenco reducido de dos actores, Daniel Migueláñez y Alfonso Gómez, dan vida a través de dos personajes con perfiles muy distintos a los versos del que fuera Premio Nobel de Literatura en 1971, en su mayor parte, extraídos de la obra que da nombre a este espectáculo.

Aunque no faltan versos de su etapa romántica como poeta, entre otros, el conmovedor y sentido poema Me gustas cuando callas porque estás como ausente, la obra se centra de forma especial en el poemario Canto General, de carácter épico, en el que el autor de origen chileno hace una reivindicación de los valores, de la naturaleza y de la cultura de América Latina, poniendo de relieve cómo los conquistadores arrasaron a “los hijos de la arcilla”, para posteriormente seguir siendo aniquilado el extenso territorio de América Latina por la acción de las casas criollas, el imperialismo y las oligarquías. Este libro nos infunde el amor a la tierra de América aunque, como el propio Neruda reconoció, nace de la ira como una brasa por culpa de los conquistadores. Es una obra que habla de la degradación, del martirio, del aniquilamiento en proporciones gigantescas… Podría decirse que su canto se dirige tanto a la naturaleza como a la historia entera del continente americano.

Con un sencillo escenario y en un contexto desenfadado propio de la sociedad de nuestros días, en el que no faltan los móviles ni un lenguaje coloquial fresco, ágil y actual, los actores se recrean en los versos de Neruda con una interpretación magistral, consiguiendo transportar al público a la esencia del poemario dejando pretendidamente en la sombra, lo que verdaderamente resulta ser meramente accesorio y anecdótico en la obra: una historia de dos compañeros universitarios, estereotipos del pijo y el intelectual, que se reúnen en casa de uno para hacer un trabajo sobre Pablo Neruda que terminará estando centrado en el análisis del Canto General. Lo interesante es que a partir de esta historia tan trivial se consigue calar hondo en la filosofía reivindicativa que encierra la poesía de Neruda. Se nos presenta América desde España y España desde América, liberando prejuicios ideológicos, una América que como el propio Neruda destacó era “vasta e intrincada”.

Canto General es el décimo poemario del autor chileno, publicado por primera vez en México en 1950 y que compuso a lo largo de doce años. La edición original incluyó ilustraciones de los muralistas mexicanos Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros. Vale la pena recordar las palabras con las que terminara esta obra: “aquí dejo mi Canto general escrito en la persecución, cantando bajo las alas clandestinas de mi patria. Hoy 5 de febrero, en este año de 1949, en Chile, en Godomar de Chena, algunos meses antes de los cuarenta y cinco años de mi edad”.

La obra consta de quince secciones, 231 poemas y más de quince mil versos. Destacaría la interpretación por parte de los actores de las secciones tituladas Alturas de Machu Picchu: centrada en las ruinas incaicasy en el drama humano de los siervos que construyeron aquella fortaleza; considerada por algunos como la contribución poética más relevante de Neruda; América, No Invoco Tu Nombre en Vano: especie de poema ritual dirigido a las reservas nativas y libertarias del continente; por último, Canto General de Chile que contiene una descripción lírica de la flora, fauna, pajarería y naturaleza americanas, a la vez que exalta las formas primitivas del trabajo y la vida en la comunidad indígena.

En su discurso al recibir el Premio Nobel de Literatura, Neruda resaltaba “que la poesía es una acción pasajera o solemne en que entran por parejas medidas la soledad y la solidaridad, el sentimiento y la acción, la intimidad de uno mismo, la intimidad del hombre y la secreta revelación de la naturaleza. Y pienso –decía- con no menor fe que todo está sostenido -el hombre y su sombra, el hombre y su actitud, el hombre y su poesía en una comunidad cada vez más extensa, en un ejercicio que integrará para siempre en nosotros la realidad y los sueños, porque de tal manera los une y los confunde (...) En conclusión, debo decir a los hombres de buena voluntad, a los trabajadores, a los poetas, que el entero porvenir fue expresado en esa frase de Rimbaud: solo con una ardiente paciencia conquistaremos la espléndida ciudad que dará luz, justicia y dignidad a todos los hombres. Así la poesía no habrá cantado en vano”. Creo que no resulta exagerado afirmar, como con razón reconociera García Márquez, que estamos ante el más grande poeta del siglo XX en cualquier idioma. En definitiva, la poesía de Pablo Neruda no cantó en vano.

Cristina Hermida

Catedrática de Filosofía del Derecho

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