Todos asumimos que no siempre un político tiene que contestar exactamente a lo que le pregunta el periodista. Parece lógico que, ante preguntas un poco más incómodas, se dé un rodeo con el que destacar otros aspectos más favorables o se conteste a medias e incluso sin llegar a responder. Otras veces, directamente, el entrevistado se sale por la tangente, como se suele decir, y pasa olímpicamente de hacer ninguna mención a la cuestión.
El problema que realmente preocupa, tanto al periodista como al espectador, oyente o lector, es cuando el entrevistado responde, da una contestación y no se entiende. No me refiero a que pronuncie mal. El interrogado tiene buena dicción, habla bien, no hay ruido, lo que pasa es que no se entiende la argumentación.
Algo parecido me sucede con Pablo Iglesias. Puedo estar de acuerdo con algunas de sus ideas y en completo desacuerdo con otras. Quizá parte de sus postulados me suenan a utópicas idealizaciones de lo que debería ser, pero no es, y, como periodista y ciudadano no comulgo con argumentaciones irreales traídas de los Mundos de Yupi, pero asumo que pueda tener ese pensamiento. Lo de siempre, una cosa es predicar y otra dar trigo. Ya lo estamos viendo en algunos de los sitios donde tiene responsabilidades de gobierno Podemos.
Insisto, el problema me surge cuando dice que no quiere la independencia de Cataluña, pero argumenta que está a favor de darle todas las herramientas y, con ellas, posteriores argumentos a los independentistas para que puedan reclamar su soberanía. No lo entiendo, lo siento, debo ser muy corto, pero no concibo un interés por querer ser el presidente de un país que estás dispuesto a dejar que se rompa.
Se entiende mucho menos que, además, hayan fichado a un general del Ejército, ¡nada menos!, que prometió en su día defender la unidad de España. La verdad es que me suscita un elevado interés saber cómo va a afrontar el exjefe del Estado Mayor José Julio Rodríguez Fernández las ruedas de prensa cuando le pregunten por la posición de su “jefe” en el partido sobre Cataluña o el País Vasco y los terroristas encarcelados.
Si todo esto se basa en la premisa inicial de que con Podemos en el Gobierno, Cataluña no querría independizarse, Pablo Iglesias, definitivamente no tiene ni idea de lo que significa el nacionalismo. No sabe, o no quiere saber, que nunca va a contentarles, que nunca estarán satisfechos con lo que se les ofrezca. Todas las formaciones políticas en el poder han pactado con los nacionalistas y todas han dado todo lo que pedían. Al final, te vas a pelear igual porque lo único que quieren es ser independientes.
Por eso, no entiendo tanta ingenuidad en un líder político que ha cambiado, afortunadamente, la forma de hacer política en este país. Aunque quizá no estemos hablando de candidez y sí de engaño. Pablo Iglesias está en modo “remontada” (que no llega, según el CIS) y ya hemos visto cómo pacta Podemos con Bildu… y esos también quieren la independencia.