En lo que ha sido calificado por el departamento de Estado norteamericano como de éxito total, si bien Londres aún no lo confirma al cien por cien,
un ataque con drones esta pasada madrugada sobre la localidad siria de Al Raqqa habría acabado con la vida de
Mohamed Emwazi, más popularmente conocido como
'Yihadista John'.
Este británico de 26 años se hizo famoso hace unos meses al protagonizar numerosos vídeos en los que acompañaba a prisioneros occidentales apresados por
Estado Islámico y que poco después decapitaba con su cuchillo de caza. En los mismos aparecía tapado de pies a cabeza, a excepción de los ojos, un atuendo propio de los verdugos yihadistas.
A Emwazi se le achacan las ejecuciones de los periodistas estadounidenses
James Foley (agosto 2014),
Steven Sotloff (septiembre de 2014); su compatriota
Peter Kassig (septiembre de 2014), los británicos
David Hainess (septiembre de 2014) y
Alan Henning (octubre de 2014); y el japonés
Kenji Goto (enero 2015).

En sus alocuciones, Emwazi amenazaba a Occidente, especialmente a la Casa Blanca y a Downing Street, con la venganza yihadista y les acusaba de tener las manos manchadas de la sangre de sus ciudadanos que él mismo ejecutaba sin piedad ante las cámaras.
En un principio, su identidad fue un completo enigma, aunque su acento, claramente del sur de Reino Unido, acabó por delatarle. Poco tardaron los servicios de inteligencia en ponerle rostro al misterioso verdugo de Estado Islámico gracias a
programas de reconocmiento de voz y estudios de su lenguaje corporal. Se trataba de un joven con
orígenes kuwaitíes, aunque sus padres son iraquíes, y cuyo nombre verdadero era
Muhammad Jassim Abdulkarim Olayan al-Dhafiri.

Con apenas seis años de edad, su familia se trasladó a vivir a Londres. Durante su adolescencia, 'Little Mo', su mote del barrio, como muchos otros jóvenes afincados en los barrios aledaños a la City como el de
North Kensington, tonteó con la delincuencia de bajo nivel, era jugador habitual de fútbol soñando ser una estrella del balón y se aficionó al rap y al hip-hop.
Fue en estos mismos ambientes donde acabó por radicalizarse, sobre todo tras un viaje de graduación a
Tanzania, y se cree que se alistó en las milicias de
Abu Bakr Al Baghdadi a finales de 2014, aunque a Siria llegó a mediados de 2012 gracias a familiares paternos.
Desde 2009 hasta que pasó a formar parte de Estado Islámico, Emwazi tuvo varios encuentros con la Policía británica, que lo detuvo en numerosas ocasiones por sus vínculos con redes radicales afincadas en Londres, y con Interpol. Especialmente preocupante eran sus lazos con algunos individuos relacionados con
Al-Shabab, la rama somalí de Al Qaeda.
Desde que saltara a la fama por sus atroces crímenes contra prisioneros occidentales, se le puso precio a su captura. Estados Unidos llegó a ofrecer hasta
15 millones de dólares por su cabeza después de asesinar a Foley y Sotloff.
Fueron sus propios prisioneros los que le pusieron el mote de 'John' por su acento británico y en referencia a los
Beatles.