El Real Instituto Elcano ha organizado su anual Foro sobre Terrorismo Global que este año cumple su tercera edición. Con los recientes atentados de Paris como trasfondo, algunos de los mayores expertos europeos y estadounidenses en la materia se han reunido en Madrid para abordar qué se esconde detrás de esta amenaza y cuáles deben ser las respuestas para, no sólo combatirlo, sino también prevenirlo.
En el foro, el presidente del Elcano, Emilio Lamo de Espinosa, ha reconocido que ya había razones para pensar que los islamistas atacarían París y que el dolor provocado por los atentados del pasado viernes "nos hace a todos más fuertes, más solidarios, más europeos". En este sentido, el hecho de atacar la capital gala, a su juicio, "supone un ataque no sólo contra Francia, sino contra toda la civilización".
Lamo de Espinosa también ha querido resaltar algunas reveladoras estadísticas sobre la problemática yihadista en el país vecino en comparación con España. Así, ha señalado que el 67 por ciento de los franceses, por el 61 por ciento de los españoles, se muestra muy preocupado por la amenaza del terrorismo islamista, mientras que el apoyo a los ataques de Estados Unidos contra Estado Islámico se situaba antes del pasado viernes por encima del 80 por ciento en Francia y en el 77 por ciento en nuestro país.
El presidente del Real Instituto Elcano ha llamado la atención sobre que el enemigo de Occidente "no es el Islam, mientras que para los islamistas el enemigo sí es la cruz, esta vez representada en París".
Por último, Lamo de Espinosa también ha destacado que entre el 20 y el 25 por ciento de los extranjeros que combaten en las filas de Estado Islámico, que suma un contingente de 30.000 efectivos, provienen de Europa occidental.
En el foro también ha participado Alberto M. Fernández, vicepresidente del Instituto de Investigación sobre Medios en Oriente Medio (Memri) y exalto cargo antiterrorista en el Departamento de Estado de Estados Unidos. Fernández ha reconocido estar sorprendido "que con la gran cantidad de potenciales reclutas que hay no se hayan adherido más individuos a Estado Islámico habida cuenta del enorme mensaje cautivador que proyecta".
En este sentido, cree que las seducciones ideológicas violentas de los yihadistas se han valido de la interculturalidad de Occidente para traer sus ideales hasta aquí. "No es sólo -apunta- un desafío ideológico, sino que también es uno de seguridad nacional".
A juicio de Fernández, "hay que aplastar a Estado Islámico en el acto y sobre el terreno", para lo que es necesario, señala, "una estrategia militar, aunque no la única". "Debemos comprender el valor real de las ideas por encima de las armas", sostiene, para lo que cree que Occidente debe trabajar con socios dispuestos a reequilibrar la situación actual.
El vicepresidente del Memri también es defensor de que se le informe a la sociedad de las estrategias a seguir, de cómo se implementan y por qué se llevan a cabo, pues considera que no es un ejercicio de propaganda "sino de buen gobierno". Eso sí, cree que "no hay medidas milagrosas contra Estado Islámico" y que la situación podría empeorar, "por eso la respuesta debe ser multidisciplinar: militar, informativa, social, etc."
Sobre el papel de Estados Unidos en la batalla contra EI en Siria e Iraq, Fernández se ha mostrado moderadamente crítico, aunque considera que en el caso del primero "es diferente". "Occidente pensó que no había que meterse en otro lío como Iraq o Afganistán y eso le dio una oportunidad a Estado Islámico para crecer", sostiene. Sin embargo, considera que a pesar de la lentitud con la que se ha producido, "poco a poco hemos visto un cambio de actitud de EEUU en la región".
También ha señalado que los atentados de París han sido un éxito para el yihadismo pero también "un gesto de desesperación", pues Estado Islámico está perdiendo poder sobre el terreno, no así en lo tocante a las ideas y a su capacidad de reclutamiento en el ciberespacio.
Fernández también ha tocado el papel de los países colindantes al conflicto y ha señalado que "en cierto sentido, la presencia de Estado Islámico es muy útil para aquellos que luchan contra Irán o Al Assad, ya que si desapareciera mañana el hueco que dejaría como gran representante del sunismo debería ser llenado por otro actor".
Otro de los expertos que ha participado en el foro ha sido Krishna Urs, ministro consejero de la embajada de Estados Unidos en Madrid. El diplomático asevera que "el veneno de EI no usa las armas tradicionales, sino que se vale de las herramientas del siglo XXI para lanzar su perverso pero seductor mensaje".
Urs ha llamado la atención sobre que, mientras en Afganistán el número de milicianos extranjeros alcanzó los 10.000, la cifra en Siria e Iraq está por encima de los 30.000 de 100 países diferentes que se han unido a Estado Islámico, la oposición siria o el Frente Al Nusra.
En este sentido, se ha congratulado que un hasta 34 países hayan detenido a yihadistas o a aspirantes a yihadistas en los últimos años en lo que representa a su juicio "un esfuerzo común". Ha destacado también la estrecha colaboración existente en torno a la Interpol por parte de 52 estados que comparten información sobre redes radicales y sus miembros y ha puesto énfasis en que "no existe un perfil único de combatiente, una forma de reclutamiento o una sólo vía de financiación", por lo que hay que atacar desde diferentes ámbitos la problemática.