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Terrorismo: costes humanos y también económicos

EL IMPARCIAL
viernes 20 de noviembre de 2015, 09:41h

El año pasado murieron por la criminal acción del terrorismo 32.628 personas. En 2000, el mortal recuento era de 3.329. Estos datos, extractados de un recentísimo informe (Índice de Terrorismo Global), muestran un preocupante aumento, que en realidad se ha producido desde el año 2011. Coincide ese crecimiento con el inicio de la guerra civil en Siria y la aparición de Estado Islámico. El coste del terrorismo es, principalmente, la pérdida de vidas. Pero también tiene un coste económico que haríamos mal en soslayar, pues la pérdida de riqueza merma nuestra capacidad de atender nuestras necesidades y, en última instancia, podría resultar en una pérdida de vidas. El informe también lo ha considerado y ofrece una cifra de unos 50.000 millones de euros.

La organización terrorista que más muertes causó el pasado año fue Boko Haram, seguida por el ISIS, ambas con más de 6.000 muertes. Le siguen los Talibán, los yihadistas Fulani y Al Shabaab. Es evidente que el protagonismo de la izquierda revolucionaria en el mundo terrorista ha cedido al Islam más intolerante. Este auge de los crímenes en nombre de la religión tiene consecuencias sociales y económicas muy claras. Porque una proporción importante de la población europea es musulmana. La mayoría, claro está, comparte los valores de paz y tolerancia que Europa ha hecho suyos. Pero es innegable, por un lado, que Europa ha fracasado en la integración de toda la población musulmana, y por otro que una proporción ínfima, pero numéricamente importante, comprende, ampara y participa de esa actividad partidista. Si el número se acerca a los 25.000 yihadistas en Europa que se ha calculado, o no, no lo sabemos.

Pero esa situación también tiene implicaciones económicas. Por un lado, por las medidas extra de seguridad tanto por parte de las autoridades públicas como por los particulares. Todos los medios que dediquemos a prevenir el mal no los destinamos a producir bienes. Aún hay otros costes directos que en este momento se están considerando, y son los de la guerra. Estado Islámico controla un importante territorio, y tiene unos ingresos que rondan el millón y medio de dólares por día por la venta de petróleo. Será difícil acabar con una organización con esa base territorial y esos ingresos sin desplegar fuerzas sobre el terreno. Y ese es el debate que ha abierto Francia. Por otro, y esto es lo más importante y más difícil de cuantificar, por los proyectos que se dejan de realizar por la inseguridad provocada por el terror. ¿Puede todo ello frenar la trémula recuperación europea? No, por el momento. Pero sí tenemos que estar preparados para afrontar los costes económicos del terrorismo, además de los costes humanos.

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