EL DIRIGENTE RUSO REFRESCA LAS TENSIONES
La sospecha de Putin: el avión derribado, Turquía, Daesh y el petróleo
EL IMPARCIAL
martes 01 de diciembre de 2015, 00:06h
Actualizado el: 02 de diciembre de 2015, 11:36h
El dirigente ruso ha ejecutado su acusación directa a Ankara.
El presidente ruso, Vladímir Putin, ha echo pública este lunes una sospecha, que ha verbalizado como acusación, en torno al derribo del bombardero Su-24 efectuado por fuerzas de la armada turca. El dirigente ha expresado con rotundidad el diagnóstico que la inteligencia del país ha realizado sobre el fatal incidente: "Tenemos todos los motivos para suponer que la decisión de derribar el avión fue dictada por el deseo de garantizar la seguridad de las vías de suministro de petróleo al territorio de Turquía". El emisor del flujo de combustible, según el informe manifestado en una rueda de prensa coetánea con la Cumbre del Clima que se está celebrando en la capital francesa, no sería otro que Estado Islámico.
"Tenemos nuevos datos que confirman, lamentablemente, que desde las zonas de extracción controladas por EI y otras organizaciones terroristas se envía petróleo en grandes cantidades, en cantidades industriales, a territorio turco", subrayó el dirigente para, a continuación, cubrir de escepticismo la hipótesis otomana y occidental que argumenta como ingrediente a tener en cuenta los ataques que ha efectuado su aviación sobre la zona de la frontera poblada por una minoría étnica siria calificada como "hermanos étnicos" por Ankara. "La defensa de los turcomanos es sólo una excusa", zanjó.
Esta acusación pública viene a coronar el mensaje transmitido en la cumbre del G20 celebrada en territorio turco. Allí, Putin mostró imágenes, captadas por satélite, que reflejaban convoyes fletados por Dáesh que, presuntamente, entregaban combustible dirigido a Turquía.
"La gran mayoría (de los mandatarios occidentales) comparten la tesis de que no había ninguna necesidad de atacar un bombardero que no se podía defender y no amenazaba a Turquía", ha denunciado este lunes tras mantener reuniones con Barack Obama -de la que ha trascendido el refresco de la distancia que ambas naciones mantienen con respecto a la figura de Al Asad-, Angela Merkel y Benjamin Netanyahu. No parecería esta afirmación aplicable a Estados Unidos, que ha recalcado su apoyo a la versión de "legítima defensa" del espacio aéreo turco, ni tampoco a la OTAN, que compartiría el análisis norteamericano.
"Hemos oído por parte de Turquía que el presidente no tomó tal decisión, que la decisión la tomaron otros", ha proseguido el presidente ruso. "Para nosotros eso no es importante. Lo importante es que como resultado de una acción criminal murieron dos de nuestros soldados. Fue un gran error", sentenció antes de rememorar las disputas que mantienen ambas naciones a cuenta del supuesto asilo ofrecido por el país otomano a terroristas del Cáucaso Norte ruso.
Por su parte, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, que había remarcado su intención de trasladarse a Moscú para rebajar tensiones, ha reaccionado con vehemencia, proclamando su promesa de dimitir si se demuestra la acusación. "No es moral acusar a Turquía de comprar petróleo a Dáesh y, si hay documentos, deberían mostrarlos. Que los veamos. Si se demuestra, yo no me quedaré en el cargo. Y le digo al señor Putin: ¿Se quedará usted en su cargo?", concluyó.