"Estados Unidos tiene un serio problema con la violencia vinculada a las armas de fuego". Esta afirmación no fue hecha por ninguna ONG pacifista, sino por el propio presidente de la primera potencia mundial,
Barack Obama.
Sólo en los once primeros meses del año,
12.118 ciudadanos estadounidenses (640 de los cuales eran menores) fallecieron en los casi
48.000 tiroteos registrados en el país, según los datos recogidos por
Gun Violence Archive. Esto supone 36 víctimas mortales al día en alguno de los 50 estados.
De las muertes, una parte considerable es achacada a la labor policial, en el punto de mira desde hace meses por la presunta sobreactuación de muchos agentes a la hora de llevar acabo detenciones, especialmente si se trata de individuos de raza negra.
La última polémica que ha rodeado a las fuerzas del orden del país ha sido
la emisión de un vídeo que recoge la muerte de
Laquan McDonald, un joven de 17 años que recibió 16 disparos, dos de ellos en la espalda, realizados por el agente Jason Van Dyke.
Mapa de incidentes en Estados Unidos con armas de fuego en lo que va de 2015. Fuente: Gun Violence Archive
De los 3.141 condados con los que cuenta Estados Unidos, uno por encima de todos destaca por su elevado número de defunciones fruto de disparos de la policía:
Kern. Esta región del suroeste de California, con una población que ronda las 875.000 personas, cuenta con el mayor ratio
per capita de muertes con agentes del orden involucrados de todo el país.
Sólo en lo que va de año, un total de
13 personas han muerto por sus disparos en diferentes escenarios y causas. Esto supone cuatro muertos más que en todo Nueva York, con una población diez veces mayor y con un cuerpo policial 23 veces más numeroso que el de Kern.
Las autoridades locales se defienden esgrimiendo el alto grado de violencia que exhiben los delincuentes de la zona, aunque los índices de criminalidad son similares a los de los condados vecinos sin que estos registren semejantes índices de mortandad.
Sin embargo, el cuerpo de Policía de Kern está en el ojo del huracán ya desde hace meses, pues a las muertes por disparos se añaden varias investigaciones por
detenciones ilegales, abusos de poder, palizas a detenidos e, incluso, algún caso de
delito sexual.
Según el censo, la población de Kern, cuyo 20 por ciento de ciudadanos vive por debajo del umbral de la pobreza, es mayoritariamente blanca (6 de cada 10 habitantes), así como su cuerpo de Policía. Sin embargo, la representación negra, la minoría más reivindicativa con lo que califican de brutalidad policial desde los
disturbios de Ferguson del año pasado, apenas alcanza el 6 por ciento.
La permisividad de las autoridades en torno a la tenencia de armas, así como la tolerancia popular generalizada hacia ellas, recogida en la
Segunda Enmienda de la Constitución, ha favorecido una proliferación sin parangón en el resto del mundo.
Se calcula que
270 millones de armas de fuego circulan por todo el territorio de EEUU de modo legal o ilegal. Esto se traduce en que casi nueve de cada diez estadounidenses (el 88,8 por ciento de la población, según las últimas estimaciones) posee una, más que cualquier otro país del planeta.